winPenPack – Colección de software gratuito para ejecutar en Pen drive

8 Febrero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

Cada vez es más normal ir con nuestro pendrive a todos los sitios con los programas que solemos usar en él. La posibilidad de ejecutar muchos de ellos sin necesidad de instalarlos en las máquinas hace que sea la solución ideal para quien trabaja ofreciendo servicios en empresas, donde las políticas de seguridad muchas veces impiden la instalación de programas sin pasar por un largo procedimiento burocrático.

winPenPack.com nos ofrece una larga lista de este tipo de programas, todos ellos con licencia gratuita y en paquetes que pueden descargarse para ser inmediatamente ejecutados.

La lista es enorme, clasificada en juegos, programas de ftp, Internet, multimedia, office, seguridad, sistema… no tiene desperdicio

por Juan Diego Polo | Comenta aquí
Escrito en Recopilaciones y listas el día 8/02/2010

Periodismo ciudadano en Granada

5 Febrero, 2010 por Fernando Sin comentarios »
Clica sobre la foto para ampliarla y leer el análisis de los parroquianos de este bar de Granada donde J* desayunó hace un par de semanas. Con manchurrón de aceite o de café o de lo que sea incluído. Hoy viene bastante a cuento.
Vía

http://paperpapers.blogspot.com/2010/02/periodismo-ciudadano.html

Interesante reflexión para Zapatero…

4 Febrero, 2010 por Fernando 1 comentario »

“Mira que no invitarme!!! He estado a punto de no venir” (G.Marx)

El juego de la política

1 Febrero, 2010 por Fernando 1 comentario »

La clase política es ajena a la reforma de las pensiones públicas que acaba de proponer el Gobierno. Mientras el PSOE quiere retrasar la edad de jubilación a los 67 y rebajar las pensiones, sus señorías disfrutan del privilegio de poder retirarse con la pensión máxima cotizando tan sólo siete años.

http://www.invertia.com/noticias/noticia.asp?idnoticia=2280978

Si en otros artículos nos referíamos a las pensiones públicas a la que tienen derecho la gente de “a pie” (Las 5 reglas de oro para conseguir una buena pensión de jubilación, esta vez analizamos en profundidad las pensiones de colectivos privilegiados, como los altos cargos institucionales (ministros, diputados, secrearios de Estado, etc). Precisamente, para estos altos cargos existe la posibilidad de compatibilizar dos y hasta tres tipos de pensiones como recompensa por el arduo trabajo realizado.

Efectivamente, la primera gran diferencia entre una pensión pública y una pensión de un alto cargo, o mejor dicho entre un ciudadano y un alto cargo institucional, es que así como el ciudadano nunca podrá percibir dos salarios del erario público, el ministro, el senador, diputado, secretario, etc…, podrán percibir dos y tres salarios del Erario Público.

Es más, todos los contribuyentes deben tributar por sus ingresos, pero un tercio del sueldo de los diputados o senadores no está sujeto a IRPF porque se considera como indemnización para gastos de su cargo.

Además, todos nosotros debemos cotizar durante 35 años para cobrar la totalidad de la base reguladora de la pensión a la que tengamos derecho, sin embargo a los miembros del Gobierno les basta con jurar el cargo y acumular siete años de ejercicio para poder obtener la pensión máxima de jubilación.

Y este gran privilegio lo tienen gracias a la llamada pensión parlamentaria, que está prevista en el Reglamento de pensiones parlamentarias de fecha 11 de junio de 2006, que es la pensión que las Cortes Generales abonan con cargo a su presupuesto a quienes hayan sido miembros del Congreso de Diputados o del Senado durante al menos 7 años.

Esta pensión parlamentaria se creó para los supuestos en que los parlamentarios no alcanzaran el límite máximo de pensiones públicas. En esos casos las Cámaras abonarían la diferencia entre ese límite de pensión máxima y la pensión percibida por el diputado, en resumen, las Cámaras pagarán el dinero necesario hasta que el diputado alcance la base máxima de jubilación.

Curiosamente, esta pensión parlamentaria se establece según su “Exposición de Motivos” para equiparar a los parlamentarios españoles a la media de los países de nuestro entorno.

Indemnización por cese del parlamentario

Más gracioso todavía es el motivo que indican para justificar la indemnización por cese del parlamentario. Según la Exposición de Motivos del Reglamento de 11.06.2006, la dedicación a la actividad política parlamentaria obliga a dejar la ocupación habitual de modo que cuando se produce el cese, la vuelta a dicha ocupación suele acarrear diversas dificultades. La dificultad más “relevante”, según esta Exposición de Motivos, es la carencia de cobertura por desempleo que afecta a quien desempeña cargo parlamentario.

Es decir, un parlamentario que al mes percibe como salario medio mensual 4.000 €, tendrá la gran preocupación de que cuando cese su cargo no tendrá la prestación de desempleo, así que, claro, esto supone una gran problema, por ello se establece una suculenta indemnización por cese.

Además, también se establece la indemnización que permita hacer frente al período de transición que se da entre la disolución de las Cámaras y la constitución de las mismas tras las elecciones en el que no es evidente si se va a continuar en el desempeño del cargo.

La indemnización por cese parlamentario será el equivalente de una mensualidad de la asignación constitucional por cada año de mandato parlamentario en las Cortes Generales y hasta un límite de 24 mensualidades. Esta indemnización además se abonará mensualmente.

Idénticos motivos se adujeron para justificar la indemnización por cese de los ministros, permitiendo que dicha indemnización fuera compatible con el cargo de diputado o senador o con cualquier otro tipo de remuneración.

De manera que cuando el ministro cesa en su cargo, tendrá derecho a una indemnización del 80% de su salario hasta dos años como máximo y tal percibo de cantidades la podrá compaginar con la remuneración por diputado o senador y cuando cese en el cargo de diputado o senador también tendrá derecho a una indemnización por cese que será una mensualidad por año de cargo y además tendrá asegurada la base máxima de la pensión de jubilación si ha estado en el cargo parlamentario al menos siete años.

Asimismo, podrá compatibilizar este mismo Ministro su indemnización por cesantía en el Parlamento europeo como es el caso de muchos ministros que cobran pensiones como ex comisario europeo por ejemplo compatibilizando esa pensión con su remuneración como ministro del Gobierno y cuando cese en ese cargo percibirá también la pensión del 80 % por cesantía como Ministro y así indefinidamente.

Jueces y magistrados

Más precaria es la situación de los jueces y magistrados que pasan de percibir un activo de 4.000 o 4.500 € a ser beneficiarios de una pensión de jubilación de unos 1.800 €, siempre y cuando acrediten, al menos, 35 años cotizados, lo que no es tan fácil teniendo en cuenta la edad media de ingreso en la Carrera judicial que suele oscilar entre los 31 o 32 años.

No siempre fue así el tratamiento de los jueces y magistrados jubilados en España. Antes para calcular el importe de su pensión servía como salario regulador para la jubilación el salario mayor que hubieran percibido durante dos años por lo menos, cuantía significativamente más alta que la actual pensión que se les ofrece.

Así que tanto jueces como magistrados están en pie de guerra solicitando una equiparación de la pensión de jubilación y del salario activo pidiendo que no les aplique un tope máximo de pensión para de esa manera poder percibir una pensión exactamente igual al salario que venían percibiendo durante su judicatura.

Además también están solicitando una rebaja en el período de prestación efectiva de servicios (35 años) porque no se puede empezar a trabajar como juez a los 16 años. Dicha aspiración la tenemos todos por supuesto, pero no podemos ni siquiera pedirla, ya que sería una auténtica locura que Notarios, abogados o arquitectos, por nombrar algunas profesiones que tampoco se pueden iniciar a los 16 años, tuvieran la misma pretensión que los Jueces ya que ello implicaría el fin del sistema del bienestar social y de las arcas de la seguridad social.

Sin embargo, los jueces se ven en todo su derecho. Además como su jubilación forzosa está fechada a los 70 años en vez de a nuestros 65 años, también entonan su queja de que trabajan cinco años más que el resto de los mortales por lo que es necesario que no les apliquen nuestros topes máximos de jubilación y que, en definitiva, se les pague como hace 23 años, de acuerdo con lo que efectivamente venían cobrando al momento de su jubilación.

Con todo esto desde el Gobierno hablan de austeridad y de contención económica y es muy significativo que ninguno de los ex parlamentarios o ex ministros renuncien a su indemnización por cesantía y sigan acumulando y simultaneando pensiones y remuneraciones con todas las garantías legales y con el dinero de los contribuyentes.

Sin criterio

1 Febrero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

No soy partidario de personalizar pero me siento atacado todos los días por este señor: Eduardo Inda.

Creo su enfoque del periodismo es bizco y mediocre.
Ya lo dije anteriormente:

El periodismo deportivo ha bajado los brazos con Internet, no se hacen reportajes, se hacen los titulares grandes y las crónicas cortas, ha perdido entidad, es ruidoso; no da la aficionado lo que el aficionado quiere… se lo da al fanático. Eso es Inda + el autobombo.

Lamentablemente esto se aplica igual para la radio y la tv

Su visión de sí mismo es patética. va de iluminado y es de esos personajes que no se sacan a hombros a sí mismo de la plaza pq no puede, que si no…

Y se está cargando al Diario Marca por su forofismo o pq tiene quer comer del pesebre del Florentino.

Saturno devora a sus hijos… y el mediocre gobierno sonrie bobaliconamente

1 Febrero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

SAturno Llevo ya bastante tiempo pensando que nuestra política está llena de “comepiensos”, de gente apesebrada de mediocres que no tienen donde caerse muertos y de cara duras que no quieren que le quiten el estatus.

Leo esto y me indigno.

El Estado dispara un 12% el cuerpo funcionarial y ahora pide recortes

El Gobierno ha tenido que cambiar de estrategia sobre la marcha. Sus intentos por cubrir el aumento del paro a través de fomentar el empleo público han fracasado. En los últimos dos años, en plena crisis, se ha creado el 60% de los empleos públicos del total generado desde 2004. Sin embargo, ahora el Estado tiene que cerrar el grifo para recortar gastos y contener el déficit público.

El pasado viernes la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, dejó claro que el sistema público español está más débil que nunca. Una de las herencias del año 2009 ha sido un déficit público muy elevado, que representa el 11,4% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional. Ante este panorama, y a menos de cuatro años para cumplir la exigencia europea de mantener la cifra por debajo del umbral del 3%, al Gobierno le han entrado las prisas por recortar gastos de donde sea. Incluso del sector público, campo que ha estado retroalimentando durante varios años.

¿Cómo explicar, si no, el aumento del número de funcionarios en los últimos seis años? En el primer trimestre de 2004, justo antes de que llegara José Luís Rodríguez Zapatero a Moncloa, los empleados del sector público ascendían a 2,74 millones, seis años después alcanza los 3,05 millones, un 12%. Todavía más significativo resulta comprabar que la mayor parte del aumento de funcionarios, el 60% del total, se ha producido en los últimos 24 meses, concretamente desde enero de 2008 a diciembre de 2009, cuando la crisis ha castigado más a nuestra economía.

Esta política de actuación de la Administración Central le ha costado a las arcas públicas más de 9.142 millones de euros en los últimos seis años. Desde 2008, el gasto público en este sentido asciende a unos 2.200 millones de euros. Una cifra muy elevada en un período de recesión económica.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el INE el pasado día 29, el número de ocupados en España asciende a 18,645 millones. Por lo que, haciendo un cálculo rápido, se descubre que uno de cada seis ocupados en España pertenece al sector público. En Andalucía, por ejemplo, llega a representar el 25% de los trabajadores.

José Ramón Pin, profesor de IESE Business School, cree que el aumento de funcionarios responde a dos razones. La primera es que “el Gobierno piensa que si disminuye la oferta pública de empleo, aumentará el paro”. La segunda razón está más vinculada a una cuestión ideológica. “El convencimiento de pensar que el sector público es el motor de la economía es una táctica muy habitual de los gobiernos de centro-izquierda. Sin embargo, los gobiernos de centro-derecha apuestan más por las empresas, el sector privado”, comenta.

Pero el Gobierno no es el único culpable de que exista este desequilibrio. Las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos también han contribuido a mantener esta situación que ahora parece haberse vuelto insostenible. De hecho, como afirma Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía de IE Business School, “el número de funcionarios ha crecido bastante en las administraciones más cercanas a los ciudadanos, tanto en ayuntamientos como en Comunidades Autónomas, como forma de crear empleo”. Además, como apunta el experto, “el aumento en el sector público en general se ha producido por la descentralización del Estado”.

Sin embargo, el profesor de IESE opina que aunque el Estado no es el único responsable en esta materia, es quien “tiene la competencia de disciplinar a las Comunidades Autónomas”. Y, hasta ahora, no lo ha hecho.

Pero España no es el único país de la Unión Europea que tiene esta asignatura pendiente. José Ramón Pin asegura que esto ocurre en “el cinturón denominado PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain)”. Juan Carlos Martínez, por su parte, destaca en particular el caso de Portugal, donde “el sector público tiene un grandísimo peso”.

Problemas derivados del aumento de empleo público

El profesor de IESE cree que “no sólo hay una falta de productividad en el sector privado, sino que también la encontramos en el público”, porque en España “no hay conciencia de eficiencia en el sector público”. El profesor de IESE, cree que el aumento del empleo público frena el desempleo, pero dispara el déficit y al final obliga a reducir costes”.

La opinión del profesor de IE es muy similar. Uno de los problemas es “un mayor gasto de la Administración, que tendrá como consecuencia un ajuste al alza del sistema de impuestos y un mayor endeudamiento”. Además, “en España hay problema de mala dimensión. Hay sectores como el judicial que están infradotados tanto en personal como en medios. Y es aquí donde hay que invertir”.

Ambos expertos aciertan en sus teorías porque eso es justo lo que está ocurriendo: el déficit estatal es muy elevado y una de las medidas para llenar las arcas es subir los impuestos.

Perspectivas de futuro

A pesar de todo, el Gobierno se ha dado cuenta de que tiene que cerrar el grifo. Hay dos movimientos que lo confirman. Número uno: en el cuatro trimestre de 2009 hay 32.600 funcionarios menos que en el trimestre anterior. Además, como dice Juan Carlos Martínez Lázaro,  en 2009 los empleados públicos tuvieron un aumento salarial del 2,7%. Sin embargo, el aumento de este año es del 0,3% y se mantendrá así en los próximos tres años”.

Ahora es cuando el Gobierno está llevando a cabo lo que José Ramón Pin denomina “disciplina presupuestaria”. Y, a partir de ahora, habrá un “cambio reactivo, es decir, aquellos cambios que se producen porque no hay otra forma de evitar el caos. Sin embargo, siempre son traumáticos porque alguien acaba sufriendo”. Gerardo Díaz Ferrán, el presidente de la patronal, ha sido muy claro al respecto: “hay que dejar que sean los empresarios los que creen empleo”.

Nada de mejorar el rendimiento laboral, nadie dice que tenemos el doble de funcionarios que Alemania con la mitad de población.
EL sistema autonómico está deborando este país… como saturno a sus hijos

Obama, Zero Hour

30 Enero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

Exactamente un año después de su toma de posesión como presidente de la Nueva Era. Después de doce largos meses durante los cuales una atmósfera surrealista y agobiante ha envuelto (…)

Exactamente un año después de su toma de posesión como presidente de la Nueva Era. Después de doce largos meses durante los cuales una atmósfera surrealista y agobiante ha envuelto a los Estados Unidos similar a la que describía Sinclair Lewis, anticipándose a Orwell, en su novela-distopía It Can’t Happen Here (1935), y otros escritores o analistas de nuestros días han actualizado sin complejos, y a veces con un sano desparpajo entre los más jóvenes (Bill O’Reilly, Jonah Goldberg, Charles Krauthammer, Bill Bristol, Karl Rove, Dick Morris, Mark Steyn, Ann Coulter, Sean Hannity, Glenn Beck, Michele Malkin, Laura Ingraham, etc.), las elecciones para senador en el estado de Massachusetts nos han devuelto a la realidad y han puesto a Obama en su sitio: “Esto” no puede ocurrir aquí, en la América que nos descubrió Alexis de Tocqueville y que Sinclair Lewis, a contra-corriente del progresismo de su tiempo y del nuestro, reafirmó con una expresión que simboliza el excepcionalismo americano.Ha tenido que ser precisamente en Massachusetts, donde se produjo el histórico Boston Tea Party (1774) contra la tiranía británica que se convirtió en chispa revolucionaria para la Independencia, donde la voluntad popular -esta vez dinamizada por el movimiento Tea Party Express- ha parado los pies a una administración y un Partido Demócrata secuestrado y mesmerizado por el ala radical de los zares/consejeros, la “maquinaria” de Chicago enquistada en la Casa Blanca, y el Shadow Party de George Soros, ACORN, SEIU y otras malas compañías.

Durante más de 365 días en que un Congreso controlado por los demócratas y, en última instancia, por la Casa Blanca, han puesto entre paréntesis la constitucional separación de poderes, negociando en secreto y corruptamente, al margen de la oposición republicana y sobre todo al margen de la opinión pública, un incremento espectacular del gasto público y del déficit, paralelamente a un no menos espectacular aumento del desempleo. Una política exterior de retórica vacía y en el fondo anti-americana que comienza en El Cairo, continúa con América Latina, Irán y Oriente Medio, y concluye con el papel ridículo en Copenhague y ante la crisis de Honduras. En ese mismo período la seguridad nacional y personal de los ciudadanos y residentes de los Estados Unidos frente al peligro del terrorismo islámico, con una vacilante y confusa política sobre la guerra en Afganistán, sobre Guantánamo y los procedimientos judiciales, ha sido notablemente rebajada en comparación a la administración anterior, dando lugar al nuevo fenómeno del terrorismo yihadista en el interior, con la tragedia de Fort Hood en Texas.

Las elecciones en Massachusetts han sido, pues, una bofetada total a las pretensiones ideológicas socializantes y maquiavélicas de los discípulos de Saul Alinsky y de una teología de la liberación New Age (Hillary Clinton incluida en sendas corrientes). Han sido también una simbólica y saludable patada en el trasero al clan caciquil, degenerado e incompetente de la familia Kennedy y a sus pretensiones de eternizarse en el sistema y dictar la política progresista del país (que tomen nota el club de fans papanatas en España que durante medio siglo nos han presentado a los Kennedy y sus imitadores -Gore, Kerry, Dodd, Biden, etc.- como modelos de “liberales”, incluidos también políticos del PSOE y del PP, o periodistas como P. J. Ramírez de El Mundo o Darío Valcárcel de ABC).

Debemos agradecer a los escasos medios de comunicación en este país todavía no contaminados por la obamamanía: unas pocas revistas de opinión como National Review y Weekly Standard, y sobre todo el periódico diario The Wall Street Journal, y la Cadena Fox de televisión (no es casual que todos los críticos de Obama antes mencionados sean colaboradores en ella, como también lo son los políticos liberal-conservadores hoy más efectivos, los veteranos Mitt Romney, Newt Gingrich y Mike Huckabee o la joven estrella Sarah Palin). El nuevo senador de Massachusetts, Scott Brown, representa el nuevo talante insurgente y alternativo a la clase política washingtoniana que a lo largo de este pasado año han generado los town-meetings y los tea parties, el fenómeno más esperanzador de regeneración política que se ha visto en mucho tiempo. Resultado de ello, ahora, parafraseando al genial Frank Capra, Mr. Brown Goes to Washington.

Las elecciones de Massachusetts, como las del pasado noviembre en Virginia y New Jersey, son las primeras victorias. Todavía en este mismo 2010 presenciaremos las elecciones intermedias al Congreso, que pueden ser decisivas si los demócratas pierden la mayoría. La batalla final no obstante será en el 2012, en que espero nos libremos definitivamente de esta pesadilla que ha representado para la tradición política americana Barack Hussein Obama y su ObamaCare. Éste, a diferencia del político táctico y triangulador que era Bill Clinton, es un ideólogo radical consumido por sus convicciones. Además, después del descalabro en 1994 del HillaryCare y del giro centrista de la segunda administración Clinton, no existía todavía la televisión por cable de la Fox.

Obama, Zero Hour: Se acabó el experimento, la utopía negativa, de arrogancia nihilista y elitista de esta especie de progresismo fascistoide (de conformismo liberal-PC y autoritarismo light), como ha insinuado aguda e inteligentemente Jonah Goldberg. Estamos otra vez al comienzo, tras haber perdido todo un año con un presidente veleta (Flip-Flop) y progresivamente autista ante la opinión pública. ¿Y ahora qué? Lo que algunos -muy pocos- percibimos desde el día de su elección: la incompetencia, la nada, escondida entre la hojarasca de una retórica sin substancia sobre el Cambio y la Esperanza. Un culto ridículo a la personalidad, un mesianismo y voluntarismo de zaratustra banal, de superman de supermercado, resumido en la vaciedad de un eslogan proclamado con voz hueca, engolada, falsa (peor que lo que el racista y líder demócrata en el Senado Harry Reid llama “dialecto negro”): Yes, We Can.

Publicado en www.semanariodigital.com

Obama, Zero Hour
Publicado por Manuel Pastor el 28 de Enero de 2010 en American Review.

10 tipos de gente para ganar la apuesta 2.0 en tu empresa

29 Enero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

Me gusta utilizar la referencia ’silos’ para denominar aquellos espacios dentro o fuera de la organización en los que se detectan personas o conocimiento apropiado para llevar a cabo una tarea o misión. En esa línea, me gustaría traer aquí una relación de diez tipos de gente que son necesarias para ganar la apuesta de la Empresa 2.0:

* gente con conocimiento que aportar.
* gente capaz y decidida.
* gente adecuada en el desarrollo de los procesos críticos.
* gente influyente.
* gente cercana o involucrada en los círculos de poder.
* gente con capacidad de decisión en varios niveles.
* gente con flexibilidad y capacidad de adaptación al nuevo entorno.
* gente con capacidad didáctica.
* gente apasaionada por el 2.0.
* gente abierta a los cambio.
Leido en http://www.benitocastro.com/10-tipos-de-gente-para-ganar-la-apuesta-20-en

El Rabino Jacob Neusner habla con Jesús y con el Papa

29 Enero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

El Rabino Jacob Neusner y su esposa fueron recibidos hoy por el Papa Benedicto XVI en el Vaticano. No busquéis la noticia en los medios españoles. Aunque ayer destacaran las ausencias en la visita del Papa a la sinagoga de Roma, hoy no están por informar de la visita de un famoso Rabino al Papa. “Framing”, le llaman.

Neusner y Benedicto XVI tuvieron en principio una relación que podíamos calificar de “académica”. Neusner escribió en 1993 un libro, “Un rabino habla con Jesús”, que fue ampliamente citado por Ratzinger en su libro “Jesús de Nazaret”. Neusner ha escrito o editado más de 900 libros, es un reputado académico en los EEUU, ha estudiado en Harvard y Columbia, en la actualidad da clase en Bard College, es miembro de Princeton y Clare Hall, Cambridge.

Neusner, desde la ortodoxia judía, se pone en el lugar de un rabino contemporáneo a Jesús e intenta dialogar con él desde lo que el evangelista Mateo relata sobre sus enseñanas. Leí el libro en español, creo que en el verano de 2008, y me sorprendió la sinceridad del rabino que, fascinado por las enseñanzas de Cristo acaba por rechazar su magisterio, ya que reconoce que Jesús se muestra inequívocamente como Dios, algo que el rabino no puede admitir. Como ya se había publicado el libro “Jesús de Nazaret”, en la versión española se incluía una respuesta de Neusner a las afirmaciones del Papa. Todo ello en un ambiente de extraordinario respeto mutuo y afán por desentrañar la verdad.

Ratzinger se apoya en el profundo y amplio conocimiento que Neusner tiene sobre el judaísmo, sus textos y sus enseñanzas, para avalar la creencia cristiana de que Jesús no era un profeta más o un hombre bueno más. Quien lea los evangelios ha de pensar que, o bien Jesús era efectivamente Dios y por eso podía reinterpretar la Torah, cambiarla; o bien Jesús estaba profundamente equivocado sobre sí mismo. Nunca se podrá separar a Jesús de su propia convicción de ser Dios encarnado.

Hoy han estado juntos, supongo que por el interés mutuo de conocerse y conversar. Ojalá todos tuviéramos esa misma actitud de acercamiento mutuo y respeto, desde la discrepancia.

Tea Party: un movimiento ciudadano agita la política en Estados Unidos

27 Enero, 2010 por Fernando Sin comentarios »

Barack Obama ha lamentado públicamente la sentencia dictada el 21 de enero por el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que ha levantado las limitaciones a la financiación de campañas políticas por parte de empresas y entidades. Por la mínima mayoría, los jueces han dictaminado que la ley anulada (de 1907 en su forma original) es contraria a la libertad de expresión. En cambio, para el presidente, el Supremo “ha dado luz verde a una nueva oleada de dinero a favor de intereses particulares en nuestra política”. Es un regalo, dice, a las grandes empresas y grupos de presión, que tendrán más facilidades para “ahogar la voz de los americanos corrientes”.

Son antielitistas, y creen que políticos, intelectuales y poderes económicos se alían para perseguir sus intereses y acallar la voz del pueblo

Sin embargo, la inesperada victoria, dos días antes, del republicano Scott Brown en un feudo demócrata no se debe al gran capital, sino en buena parte a una organización de ciudadanos corrientes, conocida como el movimiento Tea Party, que hicieron oír su voz. Los demócratas apenas imaginaban que podrían perder el escaño del Senado que Ted Kennedy ocupó durante 46 años seguidos hasta su muerte en agosto pasado. Convencido de su fuerza en Massachusetts, el partido del burro no advirtió a tiempo el silencioso pero firme paso del elefante que se le venía encima, y se ha quedado sin los 60 senadores necesarios para asegurar que un proyecto se someta a votación en el pleno.

Con esa mayoría, el Senado logró sacar adelante su versión de la reforma sanitaria la Nochebuena pasada. Pero cuando llegue la propuesta definitiva, hibridada con la de la Cámara de Representantes, no estará en la misma situación. Los republicanos, 41 con Scott Brown, podrán impedir que se vote un proyecto con medidas que antes no pudieron parar, como la creación de un seguro público abierto a todos y financiado con nuevos impuestos. Obama ya ha dicho que hará falta un enfoque más modesto. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha reconocido lo mismo y ha advertido que la reforma se retrasará. No parece ya posible que el presidente pueda firmar el proyecto estrella de su política nacional en marzo.

Cosas así pueden pasar en la política. Al fin y al cabo, no es tan raro que el partido mayoritario sufra algún castigo en unas elecciones parciales. Pero, aparte de la trascendencia que ha tenido el éxito de Brown en la particular situación actual del Senado, esta vez lo más interesante es la fuerza popular que aupó al improbable ganador. El propio Obama ha reconocido en los comicios de Massachusetts el eco de una reacción popular contra la reforma sanitaria y otras de sus iniciativas.

Descontento popular

El movimiento Tea Party responde al descontento de muchos, galvanizado por la crisis económica. Sus miembros se ven como ciudadanos cumplidores de la ley, que en estos tiempos pasan apuros para llegar a fin de mes, y ven que el gobierno abre las arcas públicas para rescatar a los culpables en la banca y la industria. Toman su nombre del Boston Tea Party, la rebelión contra la Ley del Té en 1773, uno de los principales precedentes del levantamiento contra el dominio británico. El año pasado, el movimiento convocó centenares de tea parties o actos de protesta en todo el país. Tiene coincidencias con el partido Boston Tea Party, fundado en 2006 por una secesión del Partido Libertario; pero este cuenta con una base muy pequeña.

La reacción contra el empleo de casi 800.000 millones de dólares en dinero público para reactivar la economía se corresponde con otros rasgos clásicos de los conservadores norteamericanos. Los seguidores del movimiento recelan del centralismo de Washington, son partidarios del Estado mínimo, se oponen a los impuestos elevados. Son antielitistas, y creen que políticos, intelectuales y poderes económicos se alían para perseguir sus intereses y acallar la voz del pueblo. Su gran capacidad de convocatoria es compatible con una relativa heterogeneidad de sus miembros y la falta de dirección central.

Para traducir la protesta en acciones que cambien la política del gobierno, el movimiento ha empezado a trabajar para influir en el Partido Republicano (al Demócrata lo dan por imposible). Un método que se ha demostrado eficaz es el de ofrecerse a ser precinct leaders del partido, que son unos puestos de nivel local, sin brillo, que dan más trabajo que recompensas, y a menudo quedan vacantes. Pero los precinct leaders tienen voz y voto para elegir a los dirigentes que en cada circunscripción nombran los candidatos para los comicios, aprueban el programa electoral y deciden cómo se gasta el dinero del partido. La estrategia funcionó el año pasado en Las Vegas, donde el Partido Republicano tenía medio millar de puestos de precinct leaders sin cubrir. Los del movimiento los coparon, por falta de competidores, y así lograron cambiar el comité local del partido, que su vez eligió candidatos y un presidente estatal del partido afines al Tea Party.

Los políticos republicanos notan claramente la presión del movimiento. Unos creen que da energías al partido; según otros, le empuja hacia posturas extremas, cuando lo que necesita es ampliar su espectro. Pero aunque el Partido Republicano pueda sacar provecho de esta fuerza popular, no la domina, ni cuenta con su apoyo incondicional. Para los “populistas” del Tea Party, también el G.O.P. forma parte del establishment, y hay que domarlo. Movilizarán votos a favor no de cualquier candidato republicano, sino solo de los que sintonicen con las demandas del movimiento. Al final tendrá que haber alguna especie de compromiso entre las bases y los políticos profesionales, que seguirán siendo imprescindibles.