El pasado 4 de septiembre dos importantes líderes religiosos de la iglesia católica y del judaísmo ortodoxo emitieron en Nueva York una declaración conjunta, “Creados a imagen divina”, en defensa el matrimonio. La declaración aparece firmada por el rabino Fabian Schonfeld, de la Sinagoga Joven Israel (Kew Gardens Hills, Nueva York) y por el obispo de Rockville Centre, William Murphy; es suscrita igualmente por miembros de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos, en cuya web puede leerse, y del Consejo Rabínico de América.
La declaración precisa lo que es doctrina común a ambas confesiones sobre el matrimonio: “El designio de Dios para la continuación de la vida humana, como se ve en el orden natural, así como en la Biblia (Gen. 1-3), trata claramente de la unión entre varón y mujer, primero como marido y mujer y luego como padres”. Los firmantes de esta declaración conjunta apelan a las “tradiciones largo tiempo mantenidas por judíos y cristianos sobre la naturaleza del matrimonio construido sobre el compromiso de un hombre y una mujer que desean establecer una familia”.
El documento explica que no es discriminación de las uniones homosexuales el hecho de que no puedan ser equiparadas al matrimonio: como personas son igualmente dignas, pero no cabe considerar matrimonio tales uniones: “un fin exclusivo del matrimonio, que es la reproducción y la creación de familias, se da fuera de las uniones del mismo sexo, que no pueden participar de la misma manera en esta función esencial”.
