Amenábar miente

La última película de Amenábar “Ágora” es una auténtica manipulación de la historia de una anciana mujer Hipatia de la Alejandría del siglo V, asesinada por sus posiciones políticas. Nuestro director de cine utiliza este personaje para arremeter contra el cristianismo. Con “Mar adentro” defendió la eutanasia y con esta cinta quiere revisar la historia y cargar contra la Iglesia. Ha sido financiada mayoritariamente por Telecinco y ha contado con un presupuesto de 50 millones, o sea, 8.500 millones de pesetas. Muchísimo dinero, una vez más, al servicio de un arte que se utiliza principalmente para difamar.12429912051325162065

Amenábar ha estrenado en Cannes la película “Agora”, que llegará a España el próximo otoño. Se trata de una cinta llena de falsedades históricas al servicio de la propaganda rancia y de moda de la actual izquierda española.

Ágora, como así se llama su última cinta, cuenta la historia de una mujer que se llamaba Hipatia, filósofa del siglo V asesinada en Alejandría por una turba violenta. Guiado por influencias más novelescas que históricas, Amenábar transforma esta anciana mujer en otra joven y bella y la convierte casi en mártir de un supuesto cristianismo persecutor.

En aquel siglo en Alejandría era frecuente la violencia entre facciones (judíos, paganos, cristianos, autoridades imperiales) y no siempre por razones religiosas.

Como recuerda el doctor en Antropología y licenciado en Filología Clásica y Derecho Miguel Ángel García Olmo, «en 361 d.C. una muchedumbre en Alejandría sacó de la iglesia al obispo Jorge, lo ató a un camello, lo despedazó y quemó sus restos; y en 457 arrastraron al obispo Proterio por las calles y luego lo echaron al fuego». Y añade: «En el caso de Hipatia, había dos facciones, ambas con cristianos, la del obispo Cirilo y la del gobernador Orestes, y a Hipatia la mató una turba por su posición política, más que religiosa».

Otro historiador, Sócrates Escolástico, asegura que treinta años antes del caso de Hipatia (Historia Eclesiástica III,2), en el templo de Mitra de Alejandría se encontraron restos macabros de sacrificios humanos paganos, que enfurecieron a la población, con su consiguiente algarada callejera.

En estos tiempos tumultuosos se enmarca la plebe violenta que en el 415 ataca a Hipatia por las calles y la mata con cascotes de tejas de construcción («óstraka»), y no «despellejándola con conchas de moluscos», como dice el físico (no historiador) Carl Sagan, fuente principal de Amenábar. Hipatia tenía entonces unos sesenta años y por supuesto no se parecía a Rachel Weisz, la guapa protagonista de la película.

Aunque pagana y neoplatónica, dio clases sin problemas durante muchos años siendo obispo Teófilo, pese a ser muy duro con los edificios paganos. Según la historiadora María Dzielska, parece que Hipatia abandonó su neutralidad para aliarse con el gobernador Orestes, un recién llegado a Alejandría, que estaba enfrentado con el obispo san Cirilo.

Para García Olmo, san Cirilo (que por supuesto no dio orden alguna de matar a la matemática) se convirtió en un chivo expiatorio de cierta historiografía. «Hipatia, que era una matemática, astrónoma y filósofa neoplatónica, pasó a encarnar el rol de mártir de la ciencia ilustrada desde Gibbon y Voltaire», señala.