Exactamente un año después de su toma de posesión como presidente de la Nueva Era. Después de doce largos meses durante los cuales una atmósfera surrealista y agobiante ha envuelto (…)
Exactamente un año después de su toma de posesión como presidente de la Nueva Era. Después de doce largos meses durante los cuales una atmósfera surrealista y agobiante ha envuelto a los Estados Unidos similar a la que describía Sinclair Lewis, anticipándose a Orwell, en su novela-distopía It Can’t Happen Here (1935), y otros escritores o analistas de nuestros días han actualizado sin complejos, y a veces con un sano desparpajo entre los más jóvenes (Bill O’Reilly, Jonah Goldberg, Charles Krauthammer, Bill Bristol, Karl Rove, Dick Morris, Mark Steyn, Ann Coulter, Sean Hannity, Glenn Beck, Michele Malkin, Laura Ingraham, etc.), las elecciones para senador en el estado de Massachusetts nos han devuelto a la realidad y han puesto a Obama en su sitio: “Esto” no puede ocurrir aquí, en la América que nos descubrió Alexis de Tocqueville y que Sinclair Lewis, a contra-corriente del progresismo de su tiempo y del nuestro, reafirmó con una expresión que simboliza el excepcionalismo americano.Ha tenido que ser precisamente en Massachusetts, donde se produjo el histórico Boston Tea Party (1774) contra la tiranía británica que se convirtió en chispa revolucionaria para la Independencia, donde la voluntad popular -esta vez dinamizada por el movimiento Tea Party Express- ha parado los pies a una administración y un Partido Demócrata secuestrado y mesmerizado por el ala radical de los zares/consejeros, la “maquinaria” de Chicago enquistada en la Casa Blanca, y el Shadow Party de George Soros, ACORN, SEIU y otras malas compañías.
Durante más de 365 días en que un Congreso controlado por los demócratas y, en última instancia, por la Casa Blanca, han puesto entre paréntesis la constitucional separación de poderes, negociando en secreto y corruptamente, al margen de la oposición republicana y sobre todo al margen de la opinión pública, un incremento espectacular del gasto público y del déficit, paralelamente a un no menos espectacular aumento del desempleo. Una política exterior de retórica vacía y en el fondo anti-americana que comienza en El Cairo, continúa con América Latina, Irán y Oriente Medio, y concluye con el papel ridículo en Copenhague y ante la crisis de Honduras. En ese mismo período la seguridad nacional y personal de los ciudadanos y residentes de los Estados Unidos frente al peligro del terrorismo islámico, con una vacilante y confusa política sobre la guerra en Afganistán, sobre Guantánamo y los procedimientos judiciales, ha sido notablemente rebajada en comparación a la administración anterior, dando lugar al nuevo fenómeno del terrorismo yihadista en el interior, con la tragedia de Fort Hood en Texas.
Las elecciones en Massachusetts han sido, pues, una bofetada total a las pretensiones ideológicas socializantes y maquiavélicas de los discípulos de Saul Alinsky y de una teología de la liberación New Age (Hillary Clinton incluida en sendas corrientes). Han sido también una simbólica y saludable patada en el trasero al clan caciquil, degenerado e incompetente de la familia Kennedy y a sus pretensiones de eternizarse en el sistema y dictar la política progresista del país (que tomen nota el club de fans papanatas en España que durante medio siglo nos han presentado a los Kennedy y sus imitadores -Gore, Kerry, Dodd, Biden, etc.- como modelos de “liberales”, incluidos también políticos del PSOE y del PP, o periodistas como P. J. Ramírez de El Mundo o Darío Valcárcel de ABC).
Debemos agradecer a los escasos medios de comunicación en este país todavía no contaminados por la obamamanía: unas pocas revistas de opinión como National Review y Weekly Standard, y sobre todo el periódico diario The Wall Street Journal, y la Cadena Fox de televisión (no es casual que todos los críticos de Obama antes mencionados sean colaboradores en ella, como también lo son los políticos liberal-conservadores hoy más efectivos, los veteranos Mitt Romney, Newt Gingrich y Mike Huckabee o la joven estrella Sarah Palin). El nuevo senador de Massachusetts, Scott Brown, representa el nuevo talante insurgente y alternativo a la clase política washingtoniana que a lo largo de este pasado año han generado los town-meetings y los tea parties, el fenómeno más esperanzador de regeneración política que se ha visto en mucho tiempo. Resultado de ello, ahora, parafraseando al genial Frank Capra, Mr. Brown Goes to Washington.
Las elecciones de Massachusetts, como las del pasado noviembre en Virginia y New Jersey, son las primeras victorias. Todavía en este mismo 2010 presenciaremos las elecciones intermedias al Congreso, que pueden ser decisivas si los demócratas pierden la mayoría. La batalla final no obstante será en el 2012, en que espero nos libremos definitivamente de esta pesadilla que ha representado para la tradición política americana Barack Hussein Obama y su ObamaCare. Éste, a diferencia del político táctico y triangulador que era Bill Clinton, es un ideólogo radical consumido por sus convicciones. Además, después del descalabro en 1994 del HillaryCare y del giro centrista de la segunda administración Clinton, no existía todavía la televisión por cable de la Fox.
Obama, Zero Hour: Se acabó el experimento, la utopía negativa, de arrogancia nihilista y elitista de esta especie de progresismo fascistoide (de conformismo liberal-PC y autoritarismo light), como ha insinuado aguda e inteligentemente Jonah Goldberg. Estamos otra vez al comienzo, tras haber perdido todo un año con un presidente veleta (Flip-Flop) y progresivamente autista ante la opinión pública. ¿Y ahora qué? Lo que algunos -muy pocos- percibimos desde el día de su elección: la incompetencia, la nada, escondida entre la hojarasca de una retórica sin substancia sobre el Cambio y la Esperanza. Un culto ridículo a la personalidad, un mesianismo y voluntarismo de zaratustra banal, de superman de supermercado, resumido en la vaciedad de un eslogan proclamado con voz hueca, engolada, falsa (peor que lo que el racista y líder demócrata en el Senado Harry Reid llama “dialecto negro”): Yes, We Can.
Publicado en www.semanariodigital.com
Obama, Zero Hour
Publicado por Manuel Pastor el 28 de Enero de 2010 en American Review.
