Eduardo Carrasco, economista, profesor en la Universidad Católica de Buenos Aires de Doctrina Social de la Iglesia, ha venido a España para hablar de la crisis desde un punto de vista singular, el de Juan Pablo II.
El germen de la presente crisis ya estaba en lo que Juan Pablo II vio sobre la economía mundial. Un 11 de septiembre de 1999, en un discurso a la Fundación “Centesimus Annus- Pro Pontífice” dijo que en las relaciones económicas, las transacciones financieras han superado en gran medida las reales hasta el punto de que en el ámbito de las finanzas han adquirido una autonomía propia y, a partir de ahí, eso podría terminar en una crisis de increíbles consecuencias, una explosión salvaje, donde los más pobres iban a pagar la expansión de los ricos. Nadie le hizo caso.
A juicio de Eduardo Carrasco, el gran error del sector financiero fue comenzar a prestar dinero a lo que Leopoldo Abadía llamó “clientes ninjas“, gente insolvente sin ingresos ni trabajo, con la idea de que el gasto levantaría la economía, pese a no ser más que una burbuja. Olvidó, por tanto, el concepto ético al otorgar un crédito.
Juan Pablo II propuso:
- es muy oportuno apoyar y fomentar los proyectos de finanzas éticas,
- apoyar el micro-crédito (a las PYMES),
- comercio equitativo o solidario de finanzas nacionales e internacionales donde haya correspondencia entre lo que se presta y lo que se recibe y lo que hace crecer la economía. El verdadero préstamo debe mover a la gente a generar riqueza, por eso, es solidario. De hecho, parte del mensaje de la encíclica Caritas in Veritate es fomentar el desarrollar de los países más pobres para potenciar el aumento de la demanda.
Eduardo Carrasco nos invita a fijarnos más en cómo le va a la gente de un país, en vez de mirar tanto el PIB. Juan Pablo II decía que el indicador específico del desarrollo era si la gente tenía trabajo y vivienda, y si el país está endeudado. Y después, viene el crecimiento cultural y todo lo que tiene que ver con la vida.
Y es que una economía debe servir para que la gente viva mejor. En opinión de Eduardo, España se muere por otro lado que no es el económico: “ustedes no generan vida“, asegura. Más población siempre es más riqueza. Una charla propicia para la reflexión.
