Una burda propaganda

JhnewmanUna de las estrategias de la propaganda homosexual, según recomendaban hace ya tres lustros dos de sus gurús, Marshall Kirk y Hunter Madsen, es la de adjudicar la etiqueta de homosexual a personajes del pasado, de modo que la admiración que provocan esas figuras se vierta sobre el estilo de vida homosexual. Añadían además que uno de los enemigos principales de los activistas homosexuales es la religión (y específicamente la Iglesia católica), por lo que todo lo que contribuya a su desprestigio es un punto a favor de la causa.

Desde ese punto de vista, se puede entender que la operación de adjudicar el cartel de homosexual al cardenal John Henry Newman es muy rentable, pues con un golpe se consigue ese doble objetivo. La prensa británica (y como eco, la de otros países) se hizo eco de las declaraciones de activistas homosexuales británicos contra el proyecto de trasladar la sepultura del Newman, en vistas de su futura beatificación. Un portavoz homosexual definió el traslado como un plan “para cubrir la homosexualidad de Newman y un modo de renegar su amor por otro hombre”, Ambrose St John, que yace a su lado. Es un acto de “vergonzosa traición por parte de la odia-gays Iglesia católica”.

Hace falta ser muy cortito o impresionable para caer en una trampa tan burda, pero supongo que siempre habrá alguien que se lo crea, o a quien le suscite la duda. Pero lo que me impresiona no es el uso tan desenfadado de la mentira, de la calumnia y de la patraña. Lo más llamativo es el aire de violencia verbal de esas declaraciones: sería impensable que alguien usara ese tono contra la llamada comunidad gay… Tal vez sea un pequeño síntoma de que está ocurriendo algo.

Leido en Iglesia en la Prensa

La simulación al servicio de la “diversidad” familiar

Fingir que todos los tipos de familia son iguales es negar la verdad de la experiencia infantil

He recibido un correo electrónico
de una madre preocupada porque la profesora de primer curso de su hijo
había leído a la clase un relato sobre el matrimonio homosexual entre
los conejillos de indias, para, acto seguido, anunciar su próxima boda
con otra mujer.

Este tipo de montaje es justificado por
quienes apoyan una educación elemental favorable a los homosexuales
como una manera de ayudar a los niños a comprender la “diversidad”.
Nada tiene de malo, en principio, asegurarse de que los niños, con
independencia de sus antecedentes raciales, étnicos o religiosos,
tengan la sensación de que aquello que constituye su patrimonio está
representado y es respetado.

Sin embargo, la diversidad es
un caballo de Troya. Una vez que la idea de aceptar la diversidad se ha
introducido en el aula, el plan de estudios de la diversidad oculta
algo que socava el auténtico respeto. Los promotores de la diversidad
insisten en que, al igual que reconocemos diferencias raciales, étnicas
y religiosas, debemos respetar la diversidad de las orientaciones
sexuales y los modelos de familia. Continue reading

La vieja trinidad

… Dostoyevsky lanzó la enigmática observación: «La belleza salvará al mundo». ¿Qué significa eso? Por mucho tiempo me pareció tan sólo una frase. ¿Cómo sería eso posible? En la sangrienta Historia ¿cuándo la belleza salvó a alguien de algo? Ennoblecido, enaltecido, sí — pero ¿a quién ha salvado?

Sin embargo, existe cierta peculiaridad en la esencia de la belleza, una peculiaridad en la sustancia del arte: es que el poder de convicción de una auténtica obra artística es completamente irrefutable y obliga a la rendición hasta a un corazón opositor. El discurso político, el publicismo pujante, el programa de vida social y el sistema filosófico, pueden aparentemente contruirse con suavidad y elegancia, tanto en el error como en la mentira. Lo que está oculto, lo tergiversado, no se volverá inmediatamente obvio.

Y vendrá luego un discurso, un artículo, un programa de signo opuesto; una filosofía diferentemente construida llama a la contradicción – todo exactamente igual de elegante y suave; y la cosa funciona igual. Que es la razón por la cual se confía y también se desconfía de todo aquello.

Es en vano afirmar lo que no llega al corazón.

La obra de arte, en cambio, lleva en sí misma su propia verificación. Los conceptos inventados o forzados no soportan la prueba de las imágenes; se derrumban todos, aparecen enfermizos y pálidos, no convencen a nadie. Pero las obras que nacen de la verdad, y nos la han presentan como una fuerza viviente – ésas se adueñan de nosotros, nos exigen; y nadie jamás, ni siquiera en las siglos futuros, podrá refutarlas.

Tal vez, al fin y al cabo, la vieja trinidad de Verdad, Bien y Belleza no sea simplemente la fórmula vacía y vetusta que supusimos en los días de nuestra confiada y materialista juventud. Si las copas de estos tres árboles convergen, como lo afirmaban los escolásticos, y si los ramas demasiado rectas de la Verdad y del Bien han sido mutiladas, impedidas de abrirse paso; entonces, quizás los fantásticos, los impredecibles, los inesperados retoños de la Belleza emergerán y ascenderán hasta el mismo lugar, cumpliendo así el trabajo de los tres…

Alexander Solyenitzin – 1918-2008
(Discurso de recepción del premio Nobel – 1970)

El fracaso de la legalización de la prostitución

En el estado australiano de Victoria la legalización de la “industria del sexo” solo ha favorecido su crecimiento

En el debate sobre el tratamiento legal de la prostitución no hay acuerdo ni en las filas feministas. Unas defienden que la prostitución es siempre un comercio degradante que hay que perseguir. Otras sostienen que la legalización erradicaría los principales males de la prostitución y garantizaría los derechos de las “trabajadoras del sexo”. Más allá de los argumentos enfrentados, la experiencia ofrece sus propias lecciones. El estado australiano de Victoria legalizó la prostitución en 1984. Con la perspectiva de más de veinte años, la profesora Mary Lucille Sullivan ha examinado las consecuencias en un documentado libro, Making Sex Work (1). Continue reading

La lesbiana de la COPE o lo políticamente correcto impera en medios y tribunales

¿Despediría yo de Hispanidad a una lesbiana por el hecho de ser lesbiana? No. ¿Echaría yo de Hispanidad a una lesbiana que practicara el orgullo gay y promocionara la homosexualidad? Por supuesto que sí, sin pensarlo un segundo. De otra forma estaría engañando a mis lectores, pues Hispanidad no oculta que es un medio católico y con ello cada cual sabe lo que va a encontrar. Es decir, se va a encontrar con un medio que respeta a los homosexuales, como personas e hijos de Dios que son, pero que abomina de la homosexualidad y la vitupera sin piedad. Ya sé que está de moda interpretar las críticas a la pobreza con las críticas a los pobres, la denuncia de la incultura con la diatriba contra los incultos y la persecución del SIDA con la discriminación de los sidosos, pero créanme: la razón de tamaña conclusión es debida a cierta susceptibilidad social creciente y a que el mal no está en los gays sino en el orgullo gay –o en los gays orgullosos de serlo, claro está-. Continue reading