Respondo algún sms (prefiero mandar mail, porque me queda archivado en gmail).
10 usos del BlackBerry para periodistas
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…No me resisto a publicar esta parodia de las polémicas mediáticas que han acompañado al Papa durante las últimas semanas. Se inspira en algunos mensajes que circulan en estos días por Internet. Son líneas que muestran el carácter ritual y prefabricado de muchas de las reacciones que hemos oído y seguiremos oyendo. Se deduce que el problema no es lo que dice el Papa: el problema es el mismo Papa. Quien estorba es él. Temo que el resto -falta de coordinación de la Curia, problemas de comunicación, etc.- es en buena medida una excusa.
Para leer la “noticia” completa, apretar abajo.

El totalitarismo invertido, la tesis principal del teórico de la política Sheldon S. Wolin, es una forma sutil de poder que se estaría imponiendo en la democracia americana. Wolin intenta dar cuenta del fenómeno con minuciosa información, científica y periodística, a lo largo de más de cuatrocientas páginas. La idea es la siguiente: a diferencia de los conocidos totalitarismos del siglo pasado –nazi, fascista y comunista– que se adueñaban del aparato del Estado y su sistema económico, el moderno totalitarismo invertido podría estar conviviendo en perfecta armonía con el Estado sin necesidad de atacarlo. Las corporaciones, los poderes financieros, los lobbys y variados grupos de presión no organizados –aliados con la desidia de los ciudadanos– estarían imponiendo en la sociedad americana una realidad política de facto distinta a la aparente democracia participativa.
La otra aportación de Democracia S.A., es lo que Wolin llama Superpoder. Éste sería el equivalente, de puertas afuera, al totalitarismo invertido. Es decir, una nueva forma de hacer política exterior que actuaría de manera indeterminada e impaciente con las restricciones y controles. Además estaría imponiendo la voluntad militar como antítesis del poder constitucional. Continue reading
Durante los últimos años, cuando te movías por Uganda era muy difícil no fijarse en la publicidad de las carreteras que pagaba el Gobierno. En uno de los anuncios había una foto con un hombre sonriente, de unos sesenta años, con la frase: “Dile no a los viejos y ricos amantes”. En otro cartel se veía la imagen de un hombre algo más joven con la pregunta: “¿Quieres que este hombre se vaya a la cama con tu hija? Entonces, ¿por qué te acuestas con la suya?”. Estos carteles son parte de una larga campaña contra el SIDA en Uganda, que ha tenido éxito y que fueron diseñados para crear una barrera sexual entre las generaciones.
En 1980, Uganda era el epicentro de la catástrofe del SIDA de África, pero fue capaz de cambiar la tendencia de propagación de la enfermedad, centrándose en el cambio cultural: abstinencia, fidelidad y educación sobre el uso de preservativos. Pero en Europa y en América, todavía, cada vez que se menciona el SIDA y África, se parte de la premisa de que los preservativos son la única solución.
El Papa todavía no había salido del avión en Camerún y los medios occidentales ya habían empezado a lanzar su propaganda partidista, diciendo que el Papa había dicho que el problema del SIDA no se puede resolver con los preservativos, “que en realidad agravan la cuestión”.
Como de costumbre, se afirma que la lucha contra el SIDA en África es sólo una cuestión de los preservativos y que la Iglesia católica trata este problema con un peligroso oscurantismo. Todos los representantes de los gobiernos europeos han defendido que el uso de preservativos es el elemento vital en la lucha contra el SIDA y que “incluso” algunos sacerdotes y monjas comprometidos contra el SIDA pensaban que el Papa estaba equivocado.
Por cada una de estas voces hay cientos de sacerdotes, monjas y otras personas comprometidas contra el SIDA para los que la obsesión occidental por los condones está fuera de lugar. Lo que funciona es cambiar el comportamiento sexual y la Iglesia católica desde hace mucho tiempo está a la vanguardia en la promoción de estas iniciativas.
La propagación del SIDA en África se produjo principalmente por los conductores de camiones que frecuentaban prostitutas a lo largo de las carreteras que cruzan el continente. El Papa, además de a los condones, también se opone a la prostitución y al sexo fuera del matrimonio. Se argumenta que quienes propagan el SIDA con su comportamiento promiscuo usarían un condón si se lo dijera el Papa. Benedicto XVI no es ni un legislador ni un político. Sólo tiene la facultad de proclamar la verdad tal como la ha recibido: dejando a cada uno la libertad de decidir por sí mismo.
Le guste o no al libertario Occidente, hay muchas pruebas que muestran que en África el énfasis en la continencia sexual y la monogamia pueden vencer el SIDA. Uganda hace muchos años decidió que el problema era cultural y el Gobierno puso en marcha la estrategia ABC (abstinencia, fidelidad y uso de preservativos), en la que los condones no son una parte decisiva. Sobre todo porque el presidente Yoweri Museveni pensaba que representan una falsa esperanza, si no hay un cambio de hábitos sexuales. Siguiendo las recomendaciones occidentales, el Ministerio de Salud empezó a distribuir unos 80 millones de condones gratuitos al año. La cantidad ahora se ha reducido mucho, en gran medida porque se han descubierto suministros defectuosos.
Durante los últimos 25 años la participación en programas educativos ha contribuido a un espectacular descenso en el número de personas que contraen el VIH y el SIDA. La fidelidad a la pareja fue el principal mensaje de las primeras campañas de prevención. La primera dama, Janet Museveni, ha sido un firme defensora de la abstinencia.
En los últimos años se ha producido un ligero descenso en este combate que se libra contra el SIDA en Uganda. Los críticos inmediatamente han acusado a las políticas que fomentan la abstinencia, pero las cosas no son tan sencillas. A pesar de que la propaganda occidental intente negarlo, hay pruebas de que la disponibilidad de preservativos puede haber diluido el mensaje original, provocando un retorno a los viejos hábitos.
En teoría, los programas de continencia sexual y las estrategias de sexo seguro pueden ser complementarias entre sí. En la práctica, los dos enfoques son incompatibles. Una vez que se promueve el uso de preservativos, se acepta que la abstinencia no es una opción convincente. Y si se afirma, como hace la Iglesia católica, que la promiscuidad sexual favorece el SIDA, es absurdo recomendar medidas que implícitamente relativizan esta posición.
Ésta es una cuestión compleja, que no puede reducirse a una simple cuestión de preservativos. Lo que necesita el mundo es un profundo y sincero debate, y no una fanática propaganda libertaria disfrazada de reportaje.
Publicado en [1] www.paginasdigital.com
Publicado por John Waters el 24 de Marzo de 2009 en Cultura y Libros

Con motivo del viaje de Benedicto XVI a Camerún y Angola no podía faltar la pregunta ya tradicional de por qué la Iglesia no promueve los preservativos para luchar contra el SIDA en África.
* Pero el asunto de la lucha contra el sida en África es bastante más complejo que el reparto de condones, según reconocen también observadores no religiosos (La sabiduría para vencer al sida en África).
* Si la campaña contra el sida ha tenido más éxito en Uganda, se debe a que los factores más decisivos son los cambios en la conducta sexual, la lucha contra la pobreza y la mejora del estatus social de las mujeres (Por qué Uganda ha tenido más éxito en la lucha contra el sida).
* En muchos casos se trata de remediar la pobreza, para evitar que hombres con dinero se aprovechen de chicas jóvenes sin recursos (África: los “sugar daddies”, nuevo objetivo en la lucha contra el sida, y La difusión del sida en África y el respeto a la mujer).
* La labor de la Iglesia contra el sida es un trabajo que incluye la atención sanitaria, la educación de los jóvenes, la mejora de la situación de la mujer, y la promoción de la fidelidad (Qué hace la Iglesia para combatir el sida).
Firmado por Aceprensa
Fecha: 1 Marzo 2009
Política anticrisis económica. El resultado es uno de los peores que se han dado entre los países de la OCDE, por no decir el peor. Se ha pasado en el 2007 de un superávit de más de un punto a un déficit en el 2008 del 3,8%. Durante este año se ha gastado la intemerata, de manera que España es el país que más recursos públicos ha invertido, claramente por encima del segundo, Arabia Saudita, a distancia de EEUU y muy lejos del resto de los países europeos. La mitad de este gasto extraordinario, presentado como medidas anticrisis, corresponde en realidad a promesas electorales de Zapatero. El resultado ha sido un millón de parados más, una cifra que dobla la media europea, a pesar de haber casi devorado todo el margen de maniobra. Peor imposible. Continue reading
Antes de traducir lo que hoy publica Ferrara, quisiera presentar el contexto de lo que dice y al tiempo manifestar mi sorpresa ante la unánime simultaneidad de ayer en portavoces gubernativos franceses, españoles y alemanes, y la de hoy en los editorialistas (Le Monde, El País, etc.).
Es como asistir a una especie de acuerdo previo (o confabulación con visos de coincidencia) internacional que se auto-erige en inteligentsia global y que nos dice taxativamente a la ciudadanía lo que hemos de juzgar bueno o malo.
Es sorprendente que los políticos europeos, tan difíciles de poner de acuerdo en casi todo, en esto haya unanimidad instantánea, urgente y sabrosa como el café instantáneo… El caso es que esta vez se trata de agredir abierta y obscenamente a quien dice lo que piensa sobre un asunto debatido. No es un loco que disiente sobre algo que todos sabemos con certeza y aceptamos sin sombra de duda. Continue reading
También titulo así a propósito, consciente de que esto no es exagerado si se compara con alguna de las barbaridades que no repetiré y que sobre el asunto han dicho y hecho algunos políticos, y que fueron servilmente recogidas por sus portavoces y con semejante servilismo ampliadas acríticamente por una parte sustancial la prensa internacional. Puede verse una descripción y réplica del asunto aquí mismo.
De todos modos, la noticia concreta es ésta:
el profesor Edward C. Green, director del AIDS Prevention Research Project at the Harvard Center for Population and Development Studies, ha dicho (según puede leerse en la noticia escrita por John-Henry Westen, de LIfestilesnews.com) esto:
“(…) la evidencia confirma que el Papa está en lo correcto cuando afirma que la distribución de condones exacerba el problema del Sida.”
“El Papa tiene razón“, dijo Green en la National Review Online el pasado miércoles, “o, mejor dicho, las evidencias que tenemos confirman los comentarios del Papa“.
El resto de la noticia puede leerse en los respectivos enlaces. Aquí abajo puede verse una sesión de trabajo, presidida por el prof. Green, en un simposio en el mencionado Centro de Harvard.
Actualización 21 Mar 09: Puede resultar de interés leer más sobre lo dicho por el prof. Green (Harvard Researcher agrees with Pope on condoms in Africa), o por ejemplo, lo publicado por Mercatornet.com:
– “Africa needs better media coverage.The international media has a woeful ignorance of Africa. Why don’t they listen to someone who knows? ”
– African AIDS: the facts that demolish the myths. The mystery of why AIDS has been so devastating in Africa has been solved. And it’s not lack of condoms.
– Who’s the real expert? Did any journalists ask an epidemiologist whether the Pope might be right about the ineffectiveness of condoms in fighting the African AIDS epidemic? We did.
Una breve presentación del autor del texto que sigue. Hace poco, sugerí a mi colega y amigo Alex Navas la oportunidad de publicar aquí algunos de sus escritos de actualidad, tras figurar en las páginas de opinión del Diario de Navarra o en otros lugares.
Alejandro Navas es doctor en Filosofía y Letras y profesor de Opinión Pública y Sociología General en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Entre sus múltiples cualidades formales e informales está la de ser lector diario fidelísimo de la Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Ha aceptado muy gustosamente publicar sus finos y enjundiosos artículos de actualidad en este blog, que sin duda así se enriquece. Espero que guste a los lectores habituales.
Sin más, hoy, Socialismo, aborto y solidadidad: desde otra perspectiva, nueva clave para un asunto conocido:
En una ocasión pidieron a Eduard Bernstein, el padre de la socialdemocracia, que definiera brevemente el socialismo. Respondió con una sola palabra: -Solidaridad.
He recordado este episodio al contemplar nuestra agenda pública de estos días. La crisis económica campa por sus respetos. El paro crece de modo constante y nos pone a la cabeza de Europa en este triste ranking. Los comedores de Caritas en las grandes ciudades no dan abasto para atender tanta demanda. Crece la inquietud entre la ciudadanía, con razón. ¿Y qué hace el Gobierno? –Yo de esto no entiendo nada, declaró el Presidente Zapatero a los representantes de la banca en la famosa escena del sofá, a la vez que les pedía que transmitieran a la población un mensaje de confianza y optimismo.
Los gobiernos de los países de nuestro entorno se muestran alarmados y hacen lo que pueden, aunque no esté claro que esas medidas vayan a surtir el efecto deseado. En cualquier caso, trabajan. ¿Y nuestro gobierno? Lo que le parece verdaderamente urgente es sacar adelante una inquietante reforma de la ley del aborto o anunciar que la igualdad de género será el eje de la política de España durante su presidencia europea en 2010.
Tres meses antes de las pasadas elecciones generales, Zapatero aclaraba que ni en su agenda más inmediata ni en la del ejecutivo que podría conformar si ganaba de nuevo las elecciones estaba prevista una modificación de esa ley, aunque tampoco se descartaba. Sí manifestó que debería abrirse una reflexión general sobre cómo está funcionando la presente ley, reflexión que debería hacerse con una base amplia de opiniones y en ningún caso desde una perspectiva partidista. ¿Dónde han quedado propósitos tan mesurados? ¿Es verdaderamente esta precipitada reforma lo que demanda el pueblo español?
Algunos comentaristas han señalado que con debates como el que suscita esta reforma el Gobierno se propone tan solo distraer la atención de los problemas económicos y sociales. Cuesta aceptar un razonamiento tan perverso: la sangre de miles de inocentes y el dolor que supone su eliminación como mera cortina de humo para hurtar de la vista del público el debate en torno a unas cifras macroeconómicas desfavorables.
Parece obligado suponer que liberalizar todavía más la práctica del aborto constituye un objetivo prioritario para el Gobierno, aunque el hermetismo que ha rodeado los trabajos de la subcomisión en el Congreso impida conocer a fondo los verdaderos motivos. Los intereses de los propietarios de las clínicas abortistas están claros y no engañan a nadie: se trata de defender -o incrementar si es posible- las pingües ganancias de esta industria siniestra. El que sus representantes hayan formado parte del comité de expertos que asesora a la Ministrade Igualdad no deja de ser un sarcasmo, como lo sería nombrar al zorro guardián del gallinero.
Al presentar el informe final del comité de expertos, la ministra Aído anunciaba en tono solemne que la intención del Gobierno era impedir que las mujeres que abortan vayan a la cárcel. Bien, pero ¿cuántas mujeres han estado o están en la cárcel por ese motivo? Ninguna, y hay que suponer que el Gobierno conoce este dato. ¿Cómo se explica entonces este furor criminal, esta inquina contra la vida en su estadio más indefenso? Si descartamos motivaciones de circunstancias o puramente tácticas, lo que parecería exigible ante la seriedad del asunto -por ejemplo, que el Gobierno contenta con esta reforma a sus bases más radicales, para compensar su complacencia con el gran capital-, al final no queda más explicación convincente que la del odio a la vida.
Incluso los defensores más acérrimos del aborto plenamente liberalizado y presentado como una “conquista social” o un derecho admiten que se trata de un acontecimiento traumático, no recomendable para nadie. ¿Qué puede hacer alguien que ha abortado o ha ayudado a abortar y se siente mal? Reconocer la autoría de un crimen tan horrible y buscar ayuda y perdón es algo que no todo el mundo está en condiciones de hacer. Resulta más sencillo contribuir a que el aborto se extienda y otras personas se encuentren también en esa situación: cuanta más gente haya pasado por ese mismo trance, menos excepcional se vuelve el propio sufrimiento. Extraña manera de practicar la solidaridad.