Archivado en 24 septiembre 2009

¿Política para todos?

24 septiembre, 2009

dominicaBenedicto XVI: La política es para los laicos, no para los sacerdotes

Los sacerdotes deben favorecer la unidad entre los fieles, y por eso deben evitar el compromiso político, que es el campo de acción de los laicos, ha dicho Benedicto XVI al recibir el día 17 a un grupo de obispos brasileños del Nordeste en visita “ad limina”.

El Papa dedicó su discurso a subrayar el papel insustituible del sacerdote en la vida de la Iglesia y su distinción con el de los laicos. “La profundización armónica, correcta y clara de la relación entre sacerdocio común y ministerial constituye actualmente uno de los puntos más delicados del ser y de la vida de la Iglesia”, indicó el Papa. “Es en la diversidad esencial entre sacerdocio ministerial y sacerdocio común donde se entiende la identidad específica de los fieles ordenados y laicos”.

“Por esa razón –añadió– es necesario evitar la secularización de los sacerdotes y la clericalización de los laicos. En esta perspectiva, por tanto, los fieles laicos deben empeñarse en expresar en la realidad, también a través del empeño político, una visión antropológica cristiana y la doctrina social de la Iglesia. En cambio, los sacerdotes deben permanecer apartados de un compromiso personal en la política, a fin de favorecer la unidad y la comunión de todos los fieles y así poder ser una referencia para todos.”.

El Papa advirtió que la escasez actual de sacerdotes podría trastocar el papel de los laicos en la Iglesia. “Un número exiguo de sacerdotes podría llevar a las comunidades a resignarse a esta carencia, tal vez consolándose con el hecho de mostrar así mejor el papel de los fieles laicos. Pero no es la falta de presbíteros lo que justifica una participación más activa y numerosa de los laicos. En realidad, cuanto más los fieles son conscientes de sus responsabilidades en la Iglesia, tanto más sobresalen la identidad específica y el papel insustituible del sacerdote como pastor del conjunto de las comunidades, como testimonio de la autenticidad de la fe y dispensador, en nombre de Cristo-Cabeza, de los misterios de salvación”.

Benedicto XVI reconoció que el número escaso de sacerdotes es un problema acuciante, especialmente en estas regiones brasileñas donde “os veis obligados a organizar la vida eclesial con pocos presbíteros”, pero añadió que esta situación “no debe ser considerada como normal o característica del futuro”. Les animó a “despertar nuevas vocaciones sacerdotales y a encontrar los pastores indispensables para vuestras diócesis”.

Recordó a los obispos que este Año Sacerdotal supone una buena ocasión para reflexionar sobre el ejemplo del Santo Cura de Ars. “Él sigue siendo un modelo actual para vuestros presbíteros, especialmente en la vivencia del celibato como exigencia del don total de sí mismos, expresión de aquella caridad pastoral que el Concilio Vaticano II presenta como centro unificador del ser y del actuar sacerdotal”

Firmado por Aceprensa
Fecha: 18 Septiembre 2009

Matando moscas

24 septiembre, 2009

matamoscasCómo evitar perder tiempo con el ordenador

Fuente: The New York Times
Fecha: 18 Septiembre 2009

Un ordenador ofrece hoy tantas posibilidades de distracción, que resulta difícil resistir las tentaciones y concentrarse en el trabajo. ¿Cómo lograrlo? Con un programa informático. Farhad Manjoo ha probado varios y cuenta su experiencia en The New York Times (17-09-2009).

Naturalmente, uno querría trabajar intensamente, sin interrupciones inútiles, aprovechando bien el tiempo. Pero su herramienta de trabajo, el ordenador, es a la vez una fuente inagotable de distracciones: mensajes y tweets de amigos –o de alguien que te ofrece su amistad en una red social–, juegos, blogs, canciones, programas de radio o de televisión, el pronóstico del tiempo para el próximo fin de semana, resultados de fútbol o del deporte preferido, vídeos curiosos en YouTube, infinitos periódicos…

Como aplicando el antiguo principio de que la cura es similar al veneno, Manjoo ha probado varios recursos informáticos para poner coto a las solicitudes de la misma naturaleza. Los ha encontrado de tres clases.

Unos registran la actividad de la computadora y muestran informes y gráficos de lo que haces con ella. Ejemplo: el programa RescueTime. Sus análisis resultaron para Manjoo “tremendamente ilustrativos”. “Descubrí, por ejemplo, que en un mes típico paso más de 70 horas navegando por la Web, en gran parte viendo noticias o en redes sociales. En cambio, paso solo la mitad de ese tiempo usando Microsoft Word, que es el programa con que hago mi trabajo. Ver esas estadísticas me impresionó”. (Falta que la impresión lleve a cambiar de hábitos, cosa que RescueTime no garantiza.)

Otros sistemas ocultan los atractivos visuales o acústicos que apartan la atención del trabajo. Son programas como WriteRoom (Mac) o Dark Room (Windows), que te retrotraen a los tiempos del MS-DOS. Permiten escribir como antes, sin los aditamentos de los procesadores de textos modernos, y sin que se vean ni afloren los demás programas. Tanto uno como otro muestran una ventana monocromática que ocupa todo el monitor, para que escribas sin distracciones. “Pero no es tan sencillo engañar al perezoso. Descubrí que podía pasar fácilmente de trabajar con Dark Room a perder tiempo con el navegador de Internet”.

Tercer método: bloqueo. LeechBlock es un complemento gratuito de Firefox que impide el acceso a los sitios de Internet que se le indique, por completo o durante parte del día, o a partir de un límite (por ejemplo, no más de 10 minutos en Facebook a la hora). Si intentas saltarte las normas, LeechBlock no te deja, y te dice que vuelvas al trabajo. El problema es que si la tentación es fuerte o el tentado es débil, basta cerrar Firefox y abrir otro navegador.

Hay bloqueos más contundentes. Una aplicación para Mac, con el nombre solo en apariencia paradójico de Freedom, corta durante el tiempo que uno fije todas las funciones de red de la computadora: web, correo electrónico, chateo… La única manera de anular el bloqueo antes de la hora prevista es reiniciar el ordenador. (Claro que si la molestia no te detiene, al tiempo que malgastarás en actividades prohibidas se añadirá la espera hasta que la máquina vuelva a arrancar.)

Manjoo confiesa que esas “niñeras digitales” no cambiaron mucho su forma de trabajar. “Aunque bloquear el acceso a webs superfluas me impidieron holgazanear con mi computadora, descubrí que mi mente no tardó en resarcirse divagando de otras maneras. Pero sí comprobé que los programas de bloqueo al menos me ayudaron a reparar en cómo estaba perdiendo el tiempo. Cuando LeechBlock me cortaba el paso, me hacía pensar; cuando esquivaba el bloqueo, por lo menos me daba cuenta de que aquello no era lo que debía hacer. A veces solo necesitas que te avergüencen un poco”.

Cuando el Estado viola la separación con la Iglesia

16 septiembre, 2009

Iglesia-EstadoEn la provincia canadiense de Ontario, los jueces tienen que decidir si se puede prohibir a la Iglesia católica excluir a un ministro homosexual o a un profesor no católico. Hacerlo sería contrario a la libertad religiosa y a la separación entre Iglesia y Estado, sostiene Brian Lilley en el Examiner (12-09-2009).

Lilley comenta dos pleitos por supuesta discriminación contra instituciones católicas, presentados ante el Tribunal de Derechos Humanos de Ontario. Uno es de un acólito homosexual destituido por Mons. Nicola De Angelis, obispo de Peterborough. El otro es de un profesor que pidió empleo en una escuela católica y no se lo dieron por no ser católico. Ambas demandas, dice Lilley, “deberían ser rechazadas, y ni siquiera se debería haberlas admitido a trámite. (…) Son intentos de burlarse de la libertad religiosa, definida como derecho fundamental y asegurada en la Carta de Derechos y Libertades de Canadá”.

El artículo trae una cita de una reciente carta pastoral de Mons. De Angelis que, dice el comentarista, expresa muy bien por qué el obispo tiene razón: “No alcanzo a entender cómo los poderes civiles y organismos oficiales podrían creerse en el derecho de decir a la Iglesia que se equivoca en sus normas y reglamentos internos, aunque estos hayan regido y conformado la vida de la Iglesia durante los últimos dos mil años. Pero eso es lo que afrontamos hoy. Si el Tribunal de Derechos Humanos decidiera injerirse en el gobierno de la Iglesia, resultaría sumamente escandaloso. El tribunal no tiene autoridad para constituirse en árbitro en materia de ley canónica”.

El querellante, Jim Corcoran, alega que él y el hombre con quien vive desde hace mucho tiempo viven la castidad, en conformidad con la doctrina de la Iglesia, que es un católico fiel y que su obispo le despidió por ser homosexual. “Ahora bien, aunque la Iglesia en efecto hubiera despedido a Corcoran por ser homosexual –comenta Lilley–, el Estado no tiene nada que decir sobre este asunto. Permitir que un organismo de derechos humanos dicte el funcionamiento interno de una Iglesia, sería tan contrario a la separación de la Iglesia y el Estado como permitir a Mons. De Angelis dictar la política social o entregarle el control del presupuesto provincial”.

Por eso, dice Lilley, la demanda cae fuera de la competencia de los tribunales civiles. Como la doctrina católica condena la discriminación contra los homosexuales, según se lee en el Catecismo de la Iglesia católica (nn. 2.357-2.359), “si Corcoran quisiera ser el católico fiel que no deja de decir a los periodistas que es, retiraría la querella del Tribunal de Derechos Humanos y la llevaría a los tribunales de la propia Iglesia”.

El segundo caso es de un licenciado en magisterio llamado Jesse Lloyd, que hace dos años pidió empleo de profesor al Consejo Escolar Católico del Distrito de Wellington. Su solicitud no incluía la acostumbrada carta de un sacerdote que atestiguara la condición de buen católico de Lloyd, pues este no es católico y ni siquiera muy creyente, según él mismo dice.

El Consejo Escolar hace dos alegaciones en su defensa. Primera, que Lloyd no estaba cualificado para el puesto al que aspiraba, y segunda, que ellos están en su derecho de contratar solo a profesores católicos.

En efecto, comenta Lilley, “las escuelas católicas, para ser católicas necesitan profesores católicos”. Y añade que “la Ley de Educación de Ontario da a los consejos escolares poderes en la contratación de personal docente y en todas las cuestiones religiosas sin interferencia del Ministerio de Educación”. Si se prohíbe a las escuelas católicas dar preferencia a los profesores católicos, eso supondría “matar el sistema escolar católico haciéndolo desangrarse lentamente”.

Cuando el Estado viola la separación con la Iglesia

Fuente: Examiner
Fecha: 15 Septiembre 2009

Soccer

14 septiembre, 2009

futbol1Me envia esto y tal vez sea interesante para algunos

Quiero abrir un hilo que sirva de guía para compilar toda la información que se mueva en este subforo sobre el fútbol y las televisiones. Con la nueva oferta de canales, los nuevos tdt’s y decodifcadores, se generan muchas dudas y aquí hay gente que sabe o que comparte sus pequeños descubrimientos con el fin de orientar a los demás.

Así que con el fin de evitaros abrir hilos con cosas que quizás ya estén comentadas, os dejo este pequeño índice (que espero que se vaya ampliando) para tener toda la información a mano.

OFERTA TELEVISIVA EN ESPAÑA + TDT PREMIUM

AGENDA DE PARTIDOS

VÍDEOS DE GOLES Y JUGADAS

Fútbol OnLine:

Justin.tv

UStream.tv

FeedOCast.com

La Sexta (darán los mismos que den en abierto el sábado a las 22:00)

RTVE (por lo menos los de la selección española los da, no sé si los de Champions también)

Truco para ver la Champions online gratis y de manera legal

FOXSports y la UEFA firmaron un acuerdo para que el canal americano emita la Champions y administre las retransmisiones también desde la web de la UEFA.

Si entras a la web en castellano verás la lista de partidos que hacen y los canales que lo emiten, pudiendo ver en streaming los mismo partidos que hacen en la tele.
Pero sí cambias en la dirección las siglas del país, puedes ver otros que hacen en abierto en otros paíes. Por ejemplo:

Este es el enlace en castellano, donde emiten en abierto el Barça y el Madrid de la primera jornada

http://video.uefa.com/Video/Live/Competitions/UCL/Country=ES/MatchList.html

Fijaos que en Country tiene el valor ES, que corresponde a España, pero cambiando estas letras por las iniciales de otros países, puedes ver la parrilla y los partidos que hacen en abierto. Ahora es ir probando en cada jornada en los distintos países en los que está la web de la UEFA y ver el partido que más nos interese.

Lista de países disponibles

ES= España (RTVE y FORTA emiten un partido en abierto cada una)
GE= Alemania (el canal RAN emite en abierto dos partidos)
FR= Francia (el canal TF1 emite en abierto dos partidos)
EN= Inglaterra (no tienen canales)
IT= Italia (la RAI emite en abierto un partido)
PT= Portugal (el canal RTP emite en abierto dos partidos)
RU= Rusia (el canal Ntvplus emite en abierto dos partidos)
JP= Japón (emite Sky Sports en ppv)
KR= Korea (emite el canal XTM todos los partidos en abierto)
CN= China (emite el canal CCTV todos los partidos en abierto)

Saludos


Todos, pero ninguno

11 septiembre, 2009

grguer2

«Conservador» – «liberal » – «socialista »: yo nuncá me identifiqué con ninguno de estos rótulos. Aunque admitiéramos (por de pronto no lo admitimos ni lo rechazamos) que configuran una partición bastante útil y completa de las posiciones políticas. Aunque el rótulo viniera todo lo matizado que uno quiera —en el mejor sentido de cada palabra. Y en el caso —por lejos el más frecuente— que el motivo fundamental para adherir a uno fuera rechazar a los otros… menos. En ese sentido, podría más bien suscribir lo del finado Kolakowski, en un escrito citado varias veces, en el que se decía conservador, liberal y socialista

:

El conservador cree:1. Que en la vida del hombre no ha existido ni existirá progreso alguno que no haya que pagar con deterioro y males; por lo cual en todo proyecto de reforma y mejoramiento hay que sopesar su costo. Dicho de otra forma: los males humanos son compatibles (podemos sufrir muchos íntegra y simultáneamente); mientras que los bienes se oponen o se cancelan unos a otros, de forma que nunca podremos disfrutarlos a pleno al mismo tiempo. La existencia de una sociedad sin libertad ni igualdad es perfectamente posible; no lo es, en cambio, la de un orden social que combine de modo absoluto la igualdad y la libertad; el planeamiento y el principio de autonomía; la seguridad y el progreso técnico. La historia humana no conoce el “happy end”.

2. Que desconocemos en qué medida las distintas formas tradicionales de vida social —rituales familiares, nación, comunidades religiosas— influyen decisivamente en hacer más tolerable —e incluso posible— la vida. No hay bases para creer que al destruir estas formas o al considerarlas irracionales, mejoraremos nuestras posibilidades de dicha, paz, seguridad o libertad. No sabemos a ciencia cierta qué ocurriría si, por ejemplo, la familia monogámica fuera abolida, o si la vieja costumbre de enterrar a los muertos cediera el paso a un reciclaje racional de cuerpos con fines industriales. No lo sabemos, pero haríamos bien en esperar lo peor.

3. Que la idée fixe de la Ilustración —la envidia, la vanidad, la ambición y la agresión se originan en deficiencias de las instituciones sociales y desaparecerán en el momento en que éstas se transformen— no sólo es absolutamente increíble y contraria a la experiencia, sino altamente peligrosa. ¿Cómo habrían podido surgir todas estas instituciones, si contrariaban a tal grado la verdadera naturaleza humana? Confiar en que podemos institucionalizar la hermandad, el amor y el altruismo, es el camino seguro hacia el despotismo.

El liberal cree:

1. Que sigue siendo válida la antigua idea de que el propósito del Estado es la seguridad: válida incluso si la noción de seguridad se extiende hasta incluir no sólo la protección de las personas y la propiedad a través de la ley, sino otras varias instancias: que a los desempleados no los mate el hambre ni a los pobres la falta de atención médica, y que los niños tengan acceso a la educación. Pero no hay que confundir seguridad con libertad. El Estado no garantiza la libertad mediante su acción reguladora en las diversas áreas de la vida, sino todo lo contrario, la garantiza mediante su abstención. De hecho, la seguridad puede ampliarse sólo a expensas de la libertad. En todo caso, hacer a la gente feliz no es responsabilidad del Estado.

2. Que las comunidades humanas están amenazadas, no sólo de estancamiento sino de degradación, si se organizan al grado de asfixiar toda iniciativa individual, todo espíritu de inventiva. Se puede concebir un suicidio colectivo del género humano, pero no un permanente hormiguero de hombres, y esto por una simple razón: no somos hormigas.

3. Que es improbable la supervivencia de una sociedad en la que todas las formas de competencia fueran abolidas. Sin ellas faltarían también los estímulos imprescindibles de creatividad y progreso. «Más igualdad» no es un fin en sí mismo, es sólo un medio. En otras palabras: no tiene sentido luchar por una mayor igualdad si el resultado es una nivelación hacia abajo de los privilegiados en vez de una nivelación hacia arriba de los no privilegiados. La igualdad perfecta es un ideal que se aniquila a sí mismo.

El socialista cree:

1. Que las sociedades en donde la búsqueda de la ganancia es el único regulador del sistema productivo, están amenazadas por catástrofes tan o más dolorosas que las sociedades en las que esta búsqueda ha sido completamente eliminada. Hay razones de peso para creer que es bueno limitar la libertad económica en favor de la seguridad y evitar que el dinero produzca, automáticamente, más dinero. Pero esta limitación de libertad es precisamente eso, limitación de la libertad, y no una forma superior de libertad.

2. Que es hipócrita y absurdo concluir que, dado que una sociedad perfecta y sin conflicto es imposible, es inevitable la desigualdad existente, en todas sus formas, y justificada todo afán de ganancia. Esa forma de pesimismo antropológico conservador que condujo a la sorprendente idea de que el impuesto progresivo sobre la renta era una abominación inhumana, no es menos culpable que el optimismo histórico sobre el que se basó el Archipiélago Gulag.

3. Que aun a costa del crecimiento concomitante de la burocracia, debe favorerse la tendencia a sujetar a la economía a controles sociales; controles que, ciertamente, deben ser ejercidos en un contexto democrático. Y que en consecuencia es preciso planear instituciones adecuadas para contrarrestar la amenaza a la libertad que produce el crecimiento de esos controles.

Yo tengo para mí que estas ideas reguladoras no se contradicen y que, por lo tanto, es posible ser un conservador-liberal-socialista.

Al releerlo pienso que, más que con el texto en sí (los motivos podrían estar mejor delineados, me parece; y la división tripartita puede ser aceptable, mientras no se la crea necesaria; podrían ser dos, o cuatro), coincido con su espíritu. Triste, esa repartija de bienes que hacen los partidos, para tornarlas en banderas absolutas; y el desprecio hacia auténticas necesidades humanas, si estas son patrimonio ideológico del adversario («eso es el típico discurso de la derecha/izquierda… etc»). Como aquella espantosa sentencia que leí una vez en un manual de secundaria, que presentaba al orden como un mal necesario —enfrentado a la libertad, bien a secas.

Recordábamos una vez, a propósito de eso, la enumeración de «necesidades del alma» (mejor que «derechos humanos», sospecho) que hacía Simone Weil. Enumeración menos esquemática-partidista que la de Kolakowski, menos apta para el manifiesto, y, me parece, mucho más profunda y útil (me prometo trascribirla, si no lo encuentro en internet). Igual, me importa más lo que tienen en común. Y que no queda lejos, creo, de lo que decían los antiguos: que las virtudes no pueden cultivarse aisladamente. Incluso cuando (sobre todo cuando) a primera vista algunas parezcan antinómicas, como el ejemplo clásico del par justicia-misericordia.

hernan ~   04/09/2009   ~  # comentar

martes, 1 septiembre 2009

Militancia y predestinación

Murió Leszek Kolakowski, hace un mes y medio; un intelectual que conozco poco, y que me gustaría conocer más. Y estos días estoy releyendo «Dios no nos debe nada», uno de sus últimos libros, sobre la historia del jansenismo. Ya comentamos algo, y comentaremos más. (Aquí una reseña mexicana, crítica … dice entre otras cosas que es «un libro escrito por un católico para católicos», lo cual me parece muy extraño, de los dos lados de la afirmación; pero no sé…).

Va un fragmento. Antes, para situarnos: en la visión de Kolakowski (quizás un poco esquemática, y que acá yo seguramente empeoro – para el que no quiera leer la reseña anterior) en las disputas sobre la gracia y la predestinación dentro de la teología cristiana, (en el siglo XVII sobre todo, pero también en la antigüedad ) tendríamos grosso modo dos bandos: de un lado san Agustín, (con calvinistas y jansenistas como sus seguidores) , del otro lado los semi-pelagianos (con los que vendrían a entroncar los jesuitas y -a remolque- la iglesia católica moderna -en la opinión del autor, siempre). Los agustinianos y sus secuaces, de tendencias rigoristas y reaccionarias, acentúan frente a los segundos la absoluta primacía de la gracia divina sobre la libertad del hombre; y, con mayor o menor consecuencia y matizaciones, creen en una «doble predestinación»: es Dios quien, por su libre voluntad, ha predestinado a ciertos hombres a la salvación (se salvarán exclusivamente porque El les da su gracia; y se las da porque El quiere, nunca por sus méritos o acciones; la libertad del hombre acá no juega) y también ha predestinado a otros a la condenación eterna.

El recién llegado a estas doctrinas, católico o no, probablemente las crea bizantinismos -en lo intelectual- o monstruosidades -en lo moral. Yo, aunque soy poco más que recién llegado, las encuentro apasionantes -es teología. Pero no me adentraré en esas aguas -no me da.

Copio nomás el texto siguiente, que en parte responde la objeción trivial («Eh, pero entonces si mi libertad no sirve para nada, para qué voy a preocuparme por mis actos… ») , porque además de ilustrar cómo estas cuestiones aparentemente abstrusas influyen en la historia de los hombres, hace una analogía interesante con el Islam y con el marxismo (especialidad de Kolakowski); y porque la anterior objeción suele esgrimirse en el caso analogado -y otros-, y conviene ver por qué esa objeción es corta de vista: cuando el efecto parece ir en dirección opuesta a la causa, señal de que hay que hurgar más hondo.

… La teoría de la doble predestinación es la expresión teológica de la Iglesia que se siente como la armada invencible de Dios. El mensaje psicológico de esta doctrina no es una permisividad cómoda —«haz lo que quieras, tu conducta es irrelevante para tu salvación»—, por mucho que algunos hayan podido utilizar esta interpretación. Tanto Agustín como Calvino levantaron claras barreras en contra de esta explotación libertina de su teología: desde luego, Dios no nos está pagando por nuestros méritos, todos los supuestos méritos son regalos suyos, entonces, aquellos que disfrutan de una gracia inmerecida demuestran en su vida que realmente son hijos de Dios; su conducta virtuosa no es causa de su salvación, sino más bien su signo.
[...]La doble predestinación es una espada teológica en manos de una Iglesia militante, cuyos soldados pueden justamente sentir que pertenecen a la asamblea de los elegidos. Desde luego, desde el punto de vista de la teología agustiniana, la Ciudad de Dios no es idéntica a la Iglesia visible, en la que podría haber, en efecto, e inevitablemente los hay, individuos indignos, futuros habitantes del infierno; finalmente sólo Dios separará el trigo de la barcia. Pero para un hombre fiel a la Iglesia el mensaje de la doctrina está claro: Yo me encuentro entre los privilegiados y muestro en esta vida las marcas de mi predestinación hacia la gloria. Lejos de ser una pasividad justificatoria, indiferencia o dejadez moral, la doble predestinación está bien diseñada para favorecer la militancia. Es la ideología de una secta de guerreros.

Era así en los tiempos de Agustín, y lo fue también en los tiempos de los primeros movimientos calvinistas.

La teología fatalista para el primer islam fue una fuente de beligerancia y autoconfianza; el mensaje coránico no era «no hagas nada porque todo lo que se hace está hecho por Dios», sino «tú eres el instrumento en las manos de Dios; sé valiente, no rehuyas la muerte; tú eres el hijo fiel de Dios y acuérdate siempre que todo lo que ocurre es voluntad de Dios finalmente se volverá hacia lo bueno».

Más tarde, el determinismo histórico tuvo una función similar en el movimiento comunista. El argumento de los intelectuales, empleado con frecuencia en las polémicas llevadas a cabo por los antimarxistas, de que «si todo está predeterminado por la necesidad histórica, para qué molestarse, mejor no hacer nada y que la historia se cuide de sí misma», ignoraba la psicología verdadera. Fue la misma creencia en la «victoriosa marcha de la historia», en la que se suponía que tenían que participar, la que proporcionó a los creyentes una energía movilizadora poderosa y una necesaria certeza de estar en el bando correcto. La lógica aparente de la inercia, ignava ratio, es contraria al impacto psicológico actual de las doctrinas fatalistas y deterministas una vez que se convierten en la expresión ideológica de los movimientos populares, y los calvinistas de los siglos XVI y XVII lo demostraron en medida no menor que los bolcheviques de nuestro tiempo…

Leído en Esperando Nacer

http://hjg.com.ar/blog2/

Toda la verdad sobre la “Diada” catalana

11 septiembre, 2009

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Primero vamos a contar los hechos. Estamos en 1714. En España arrastramos una guerra desde 1700: la Guerra de Sucesión. Carlos II, el último Austria, ha muerto sin descendencia y dos pretendientes extranjeros se enfrentan por el trono español: Felipe de Anjou, francés de la Casa de Borbón, y el archiduque Carlos de Habsburgo, de la Casa de Austria. Los territorios españoles toman partido por uno u otro. Para simplificar, digamos que los del mediterráneo -catalanes, valencianos y baleares-, junto a Aragón, han ido tomado partido por el Archiduque, que promete no sólo respetar sus fueros, sino ampliarlos; por el contrario, la Corona de Castilla y especialmente la Corte de Madrid han tomado partido por el Borbón, pero también lo han hecho navarros y vizcaínos.

Por toda la nación española

Felipe V lleva la iniciativa política y militar. El último acto de la guerra es el asedio de Barcelona, ciudad que se ha convertido en único baluarte de los partidarios del Archiduque Carlos. Es un asedio terrible, feroz. Los sitiados no tienen ni una sola oportunidad de vencer, pero, pese a todo, insisten en no rendirse. El general que manda las tropas barcelonesas, Antonio de Villarroel, es partidario de capitular, pero los comunes –los representantes de la burguesía barcelonesa- quieren dar la batalla. Cuando la situación es desesperada, aparece un hombre: Rafael Casanova, un abogado que poco antes había sido nombrado conseller en cap de la ciudad. Casanova también propone rendirse, pero, ante la oposición de la mayoría, decide prolongar la resistencia. Es entonces cuando hace publicar un bando de gran importancia histórica:

“Se confía en que todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados con el fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por el rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”.

En términos muy parecidos se había expresado el jefe de la defensa, el general Villarroel: “Por nosotros y toda la nación española combatimos”.

El día del ataque final, Casanova aparece en las barricadas llevando no la senyera, sino la bandera de Santa Eulalia, la enseña de la ciudad, que sólo se sacaba en momentos de gran peligro. Allí Casanova es herido y retirado del combate. Barcelona caerá, pero queda el gesto de Casanova y su llamamiento a la resistencia “por la libertad de toda España”.

Para entender bien este episodio hay que aclarar qué significó la Guerra de Sucesión. Fue una guerra entre potencias europeas que querían quedarse con el pastel español, que era un gran pastel –en las tierras del imperio todavía no se ponía en sol. Fue una guerra tremenda que afectó a toda Europa; de hecho, los episodios más duros se libraron en Flandes e Italia. En España terminaría manifestándose como guerra civil.

Otro dato importante: en la España de aquel momento, inmersa en un gran cambio socioeconómico, habían aparecido numerosos conflictos de intereses entre distintas capas sociales. Son conflictos muy serios que no pueden entenderse como lucha de clases, sino que en cada sitio obedecen a causas diferentes. Y estos conflictos determinan la toma de posición de los españoles ante la Guerra de Sucesión. En Castilla, por ejemplo, la nobleza tradicional, la más poderosa, apuesta por Felipe de Anjou, mientras que los descontentos están con Carlos. En Cataluña, por su parte, veremos que hay una enorme agitación en el campo, con auténticas guerras entre familias enfrentadas a muerte por un molino o por unas tierras. A esas guerras se añade la oposición entre tales y cuales sectores de la nobleza, tales y cuales sectores de la burguesía. De hecho, Barcelona será primero partidaria de Felipe de Borbón; los ingleses la asediarán y conquistarán para el archiduque Carlos, que la convierte en su capital y por eso sufrirá un nuevo asedio.

No fue una guerra entre modelos de Estado

Felipe era Borbón y se le presume afán centralizador. Carlos era Austria y se le presume talante imperial, descentralizador. Por eso esta guerra nuestra es muchas veces interpretada como una guerra entre dos modelos de Estado: el centralismo borbónico contra el foralismo de los Austrias. Así, suele explicarse la resistencia catalana como una defensa de las libertades propias frente al centralismo castellano. Pero esto no es verdad. Una de las primeras cosas que hizo Felipe V cuando llegó a España fue reunir a las cortes de Cataluña y jurar sus fueros, concediéndoles incluso más de lo que tenían. Y en Navarra y en los territorios vascos hizo lo mismo. O sea que esta guerra tampoco fue una guerra entre dos modelos de Estado. La España borbónica se haría centralista, pero sólo mucho después de acabada la guerra, y no por voluntad de Felipe, sino por empeño de su abuelo Luis XIV, el rey de Francia, que así quiso poner orden en la administración española.

¿Por qué, entonces, los catalanes en general y Barcelona en particular defendieron tanto al archiduque Carlos? Por muchas razones. Además de los mencionados conflictos sociales, en Cataluña se guardaba un pésimo recuerdo de las recientes guerras contra Francia, que se habían desarrollado sobre todo en Cataluña y que habían supuesto que España perdiera el Rosellón y la Cerdaña. Por eso a mucha gente le resultó intolerable que ahora reinara un francés. Varios agentes de la ciudad de Barcelona llegaron a un pacto secreto con Carlos. Y la ciudad, tras el correspondiente asedio, aceptó al archiduque Carlos como rey. Porque, para los barceloneses, el Austria representaba la verdadera tradición nacional española. Y lo defendieron incluso cuando ya este Carlos, proclamado emperador de Austria –Carlos VI-, se había desinteresado por completo de la corona de España. Un paisaje, en fin, muy diferente al que hoy nos venden los nacionalistas catalanes.

Después de este dibujo se entenderá mejor la peripecia de Casanova. Volvemos a las barricadas de la ciudad, de nuevo a septiembre de 1714. Todo está perdido y sólo los patricios de Barcelona siguen ciegos, esperando un último respaldo de Carlos que ya nunca vendrá, porque a éste le basta con la corona imperial austriaca. Harto del problema, el rey de Francia manda en socorro de su nieto, Felipe, al duque de Berwick, el gran general, para que aplaste la resistencia. Los más sensatos –Casanova, Villarroel- saben que no hay nada que hacer y piden capitular. Los patricios catalanes se oponen. El día del último asalto, Casanova está en la cama y Villarroel ha sido cesado como jefe militar de la defensa. Ambos, sin embargo, acuden al combate: Casanova lo hace con la bandera de Santa Eulalia y aquel bando nítido, inequívoco, en el que invoca la libertad de toda España. Casanova es herido. Retirado del combate, sus amigos lo esconden y se las arreglan para que se le dé por muerto, para evitar represalias. Barcelona cae. Felipe V, vengativo –innecesariamente vengativo-, suprime los fueros catalanes. Fin de la historia.

¿Qué pasó con los protagonistas del drama? Villarroel, preso en ese combate que libró por honor y contra su voluntad, conoció el cautiverio durante largos años. Casanova tuvo mejor suerte: pocos años después, cuando todo se hubo olvidado, pudo reaparecer y hasta el final de sus días ejerció la abogacía sin que nadie le molestara. En cuanto a Barcelona, la misma corona que le había arrebatado los fueros le concedió enormes ventajas comerciales, de manera que la riqueza de la ciudad creció muy rápidamente. Por el camino, eso sí, Felipe V entregó muchas de las posesiones españolas. Y Luis XIV, su mentor, no tardó en pactar con sus enemigos austriacos. Triste historia, después de todo.

Rafael de Casanova, ese señor al que hoy honran como pionero de la nación catalana, nunca tuvo nada de tal. Tampoco fue nunca un héroe guerrero. Era un burgués de Barcelona que en un momento muy difícil fue puesto al frente de una ciudad. En ese puesto peleó por lo que él creía ser la verdadera España: la corona austriaca, con sus fueros y sus leyes tradicionales, como era costumbre en la nación española. Peleó en nombre de esa España y lo hizo con un valor y una determinación a los que no le obligaban ni su estatuto, ni su profesión ni su temperamento, pero sí lo que él creyó su deber. Por eso merece un puesto destacado en la Historia de España. Pero su puesto real, no el que le han fabricado los nacionalistas catalanes.

(José Javier Esparza, La gesta española, ed. Áltera).

Ted Kennedy: maravillosa explicación del Cardenal de Boston

4 septiembre, 2009

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Como sabéis, entre los católicos de Estados Unidos, la muerte y la participación de la Jerarquía en los funerales de Ted Kennedy han provocado confusión y polémica. He visto algunos comentarios en el site de cope.es donde los usuarios hacen ver su confusión.

El Cardenal de Boston explica hoy en su blog por qué presidió el funeral y qué piensa sobre la figura de Ted Kennedy.

Me parece una pieza maravillosa, llena de matices, llena de caridad y que bien merece ser leido.

http://www.cardinalseansblog.org/2009/09/02/on-senator-kennedys-funeral/

¡Un abrazo!

¿Qué hacer?

3 septiembre, 2009

llano

Hay una especie de avance mecánico hacia logros inéditos.

Pocas actitudes están peor vistas que el pesimismo. Los agoreros, profetas de desgracias, son siempre mal recibidos. Se da por supuesto que hay una especie de avance mecánico hacia logros inéditos. Por eso mismo, lo que menos se perdona a los pesimistas es que el paso del tiempo les dé la razón. Y esto es lo que está sucediendo en la España actual. Una vez comprobado que se han quedado cortos, se les reprocha la ausencia de soluciones positivas en sus apreciaciones de la realidad social. Tienen una carga: la tarea de avizorar el futuro se añade al diagnóstico certero del presente.

El gesto de hurtar la mirada hacia lo que anda mal y la incapacidad de ofrecer salidas para la crisis proceden de una miopía común. La falta de radicalidad, la tibieza en el pensamiento y en la acción, provienen quizá de la exigencia de consenso propio de la transición. Aquello estuvo muy bien, pero no es el temple que hoy se requiere.

Las carencias de nuestra clase política no son la causa de que la España actual esté ayuna de proyectos: es otro de los efectos de un modo de pensar superficial y conformista. A la pregunta “¿qué hacer?” es preciso responder, en primer lugar, lo siguiente: “Pensar con rigor y coraje cívico”. Pero, de inmediato, es necesario interrogarse por los ámbitos en los que resulta posible acometer esta urgente tarea.

La universidad es una muestra característica de la implosión que han sufrido algunas instituciones que, a mediados del siglo pasado, se presentaban como más prometedoras. La enseñanza superior se ha visto drásticamente pragmatizada, se sigue utilizando para finalidades que no le competen, y carece del dinamismo interno que necesitaría para recuperar una capacidad investigadora y formativa que no sea puramente utilitaria.

La fuerza innovadora que necesitamos ha de proceder actualmente de grupos y comunidades culturales que se sitúen en una instancia postuniversitaria. Si tuviéramos que aguardar a que los niveles institucionales de educación volvieran a recuperar la orientación y la energía perdidas en las últimas décadas, lo fiaríamos demasiado largo. En cualquier caso, las soluciones no pueden provenir de las agencias estatales. Como recomendaba Ortega, hemos de acostumbrarnos a no esperar del Estado nada bueno, viendo cómo está más bien en el origen de una parte considerable de nuestros males.

El empuje ha de provenir de la sociedad civil y, especialmente, de generaciones que no se hayan desgastado con los roces de la transición política y las hipotecas que ha implicado la consolidación de la democracia. Antes de que una demografía tan decadente como la española nos acabe pasando una factura impagable a medio plazo, la generaciones que se han incorporado recientemente a las tareas directivas de la vida social han de irrumpir con propuestas inconformistas, sin esperar una aprobación que los ya instalados en posiciones de ventaja política y económica probablemente no les van a conceder.

La burocracia y la tecnocracia tienen muy poco que ofrecer, porque proceden con la lógica de no abandonar los supuestos dados. La inteligencia innovadora y libre es la capacidad de salirse fuera de los supuestos. Lo cual no quiere decir que pueda improvisarse. Representa el fruto de una previa formación teórica y práctica muy exigente, detectable hoy en grupos minoritarios de españoles que se encuentran en los inicios de su andadura pública. Les está vetada su deseable incorporación a los partidos políticos, que velan para que nadie perturbe su confortable mediocridad. Si son inconformistas, tampoco encontrarán un lugar al sol de los poderes económicos consolidados. Su impulso ha de ser el propio de una fuerza emergente que no pida permiso para comparecer en el espacio social. No necesitan patronazgo, sino capacidad de acogida, comprensión y generosidad.

Un inicio de propuesta como la que acabo de hacer será probablemente tachada de algo visionaria y en exceso optimista. Constituiría en tal caso una manifestación de que el aparente pesimismo no se debe a un estado emocional enfermizo sino, paradójicamente, a una visión esperanzada de la persona y la sociedad.

Alejandro Llano es catedrático de Metafísica.

Lee esto es importante

2 septiembre, 2009

Me llega esto por correo. Espero veros a todos por ahí.preview

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Querido/a amigo:

Cierra los ojos un instante…es sábado, 17 de octubre. Son las 17 h. Estás en Madrid, en la Puerta del Sol. Y has venido porque crees que “Cada Vida Importa”. Porque estás dispuesto a defender a los que no pueden defenderse. A los que no tienen voz.

Es una cita a la que no puedes faltar.

El Gobierno sólo reaccionará, retirando la ley, si ve que tiene enfrente, dispuesta a no ceder, a la mayoría de la sociedad.

Faltan 46 días para el 17 de octubre y, seguramente ya estarás planteándote cómo ir a Madrid: en tu coche particular, con unos amigos, en avión, tren, autobús…

Hay distintas opciones previstas por varios de los convocantes de la manifestación y tú, claro, ven como quieras, pero ven.

Nosotros, en Derecho a Vivir, para hacértelo todo más fácil, hemos organizado una red nacional de autobuses cuya gestión hemos encargado al primer agente de viajes del país: ‘Viajes El Corte Inglés’.

Se han previsto salidas de autobuses desde todas las capitales de la España peninsular y desde algunas de las ciudades más relevantes de muchas provincias. Será un esfuerzo logístico sin precedentes, pero, como en Derecho a Vivir creemos que “Cada Vida Importa”, estamos seguros de que merece la pena.

¿Quieres venirte a Madrid en uno de esos autobuses?

Reservar plaza y comprar tu billete es muy sencillo.

Puedes hacerlo de tres maneras: por Internet, por teléfono o en cualquier agencia de ‘Viajes El Corte Inglés’.

Los distintos medios de compra estarán disponibles, en unos días, de forma escalonada. ‘Viajes El Corte Inglés’ nos ha dado este calendario, pero en cualquier caso, nosotros te avisaremos por correo cuando esté disponible cada medio de reserva y compra de billetes.

A partir de hoy martes 1 de septiembre

Por teléfono: Llamando a uno de estos teléfonos, dependiendo de la zona desde la que tú llames (puedes ver el detalle de las comunidades correspondientes a cada zona, al final de este correo):

  • Zona Norte: 902 565 487
  • Zona Sur: 902 611 243
  • Zona Este: 902 575 081
  • Zona Oeste: 902 611 514
  • Zona Centro: 902 611 514

En la compra por teléfono, además de con cualquier tarjeta, puedes pagar el billete con la tarjeta de compras de El Corte Inglés o mediante transferencia bancaria.

A partir de mañana miércoles 2 de septiembre (te lo confirmaremos por correo)

En la agencia: Acudiendo a la agencia de ‘Viajes El Corte Inglés’ más cercana a tu localidad (mapa)

A partir del próximo viernes 4 de septiembre (te lo confirmaremos por correo)

Por Internet: Entrando en esta página Web: http://www.17o.es/ cargando el importe del billete a cualquier tarjeta de crédito o de débito.

Además, hemos creado una “fila cero” para que, si puedes, hagas un donativo facilitándole el desplazamiento a quien tiene menos medios, pero el mismo deseo, que tú de acudir a Madrid (hemos creado un programa de becas para distribuir esos donativos).

Fila cero: https://www.paypal.com/cgi-bin/webscr?cmd=_s-xclick&hosted_button_id=7903057

‘Viajes El Corte Inglés’ nos ha prometido la más moderna y confortable flota de autobuses disponible en el mercado. Serán, en su mayoría, autobuses de unas cincuenta plazas y estarán cargados con merchandising de regalo para todos los que viajen en él. Para que inundemos Madrid apoyando el lema: “Cada Vida Importa”, difundiendo el derecho a vivir.

Queremos contar contigo el 17-O. Queremos hacer de Madrid una gran fiesta del derecho a vivir y una expresión multitudinaria de esa mayoría clara de la sociedad española dispuesta a frenar el aborto libre que el Gobierno pretende imponer. Porque, como tú, sabemos que “Cada Vida Importa”

¡Te espero en Madrid! ¡El 17-O!

Un afectuoso saludo,

Ignacio Arsuaga
Comprometido con el Derecho a Vivir

Pd.- Compra ahora mismo tu billete llamando por teléfono

Relación de comunidades correspondientes a cada zona

ZONA

Teléfono
Comprende
NORTE
902 565 487
Galicia, P.Vasco, Asturias, Cantabria, Navarra, La Rioja
SUR
902 611 243
Andalucia, Extremadura
ESTE
902 575 081
Cataluña, Aragón, C. Valenciana, Murcia
OESTE – CENTRO
902 611 514
C. León, C. La Mancha

Si está en tu mano, haz ahora un donativo:

Alejandro Llano: pesimismo aparente, esperanza real en la persona y la sociedad

1 septiembre, 2009

llanoY así es porque quienes así le entienden y califican suelen quedarser -lo digo impropiamente, y sin sombra de afán polémico- con la “pars destruens” del razonamiento, y no llegan o ven el relieve de la “pars construens”, que es la que realmente le interesa y debería interesar a sus oyentes y lectores, si quieren seguir el razonamiento completo. En el artículo que sigue, bien puede practicarse lo dicho:

Pocas actitudes están peor vistas que el pesimismo. Los agoreros, profetas de desgracias, son siempre mal recibidos. Se da por supuesto que hay una especie de avance mecánico hacia logros inéditos. Por eso mismo, lo que menos se perdona a los pesimistas es que el paso del tiempo les dé la razón. Y esto es lo que está sucediendo en la España actual. Una vez comprobado que se han quedado cortos, se les reprocha la ausencia de soluciones positivas en sus apreciaciones de la realidad social. Tienen una carga: la tarea de avizorar el futuro se añade al diagnóstico certero del presente.

El gesto de hurtar la mirada hacia lo que anda mal y la incapacidad de ofrecer salidas para la crisis proceden de una miopía común. La falta de radicalidad, la tibieza en el pensamiento y en la acción, provienen quizá de la exigencia de consenso propio de la transición. Aquello estuvo muy bien, pero no es el temple que hoy se requiere.

Las carencias de nuestra clase política no son la causa de que la España actual esté ayuna de proyectos: es otro de los efectos de un modo de pensar superficial y conformista. A la pregunta “¿qué hacer?” es preciso responder, en primer lugar, lo siguiente: “Pensar con rigor y coraje cívico”. Pero, de inmediato, es necesario interrogarse por los ámbitos en los que resulta posible acometer esta urgente tarea.

La universidad es una muestra característica de la implosión que han sufrido algunas instituciones que, a mediados del siglo pasado, se presentaban como más prometedoras. La enseñanza superior se ha visto drásticamente pragmatizada, se sigue utilizando para finalidades que no le competen, y carece del dinamismo interno que necesitaría para recuperar una capacidad investigadora y formativa que no sea puramente utilitaria.

La fuerza innovadora que necesitamos ha de proceder actualmente de grupos y comunidades culturales que se sitúen en una instancia postuniversitaria. Si tuviéramos que aguardar a que los niveles institucionales de educación volvieran a recuperar la orientación y la energía perdidas en las últimas décadas, lo fiaríamos demasiado largo. En cualquier caso, las soluciones no pueden provenir de las agencias estatales. Como recomendaba Ortega, hemos de acostumbrarnos a no esperar del Estado nada bueno, viendo cómo está más bien en el origen de una parte considerable de nuestros males.

El empuje ha de provenir de la sociedad civil y, especialmente, de generaciones que no se hayan desgastado con los roces de la transición política y las hipotecas que ha implicado la consolidación de la democracia. Antes de que una demografía tan decadente como la española nos acabe pasando una factura impagable a medio plazo, la generaciones que se han incorporado recientemente a las tareas directivas de la vida social han de irrumpir con propuestas inconformistas, sin esperar una aprobación que los ya instalados en posiciones de ventaja política y económica probablemente no les van a conceder.

La burocracia y la tecnocracia tienen muy poco que ofrecer, porque proceden con la lógica de no abandonar los supuestos dados. La inteligencia innovadora y libre es la capacidad de salirse fuera de los supuestos. Lo cual no quiere decir que pueda improvisarse. Representa el fruto de una previa formación teórica y práctica muy exigente, detectable hoy en grupos minoritarios de españoles que se encuentran en los inicios de su andadura pública. Les está vetada su deseable incorporación a los partidos políticos, que velan para que nadie perturbe su confortable mediocridad.

Si son inconformistas, tampoco encontrarán un lugar al sol de los poderes económicos consolidados. Su impulso ha de ser el propio de una fuerza emergente que no pida permiso para comparecer en el espacio social. No necesitan patronazgo, sino capacidad de acogida, comprensión y generosidad.

Un inicio de propuesta como la que acabo de hacer será probablemente tachada de algo visionaria y en exceso optimista. Constituiría en tal caso una manifestación de que el aparente pesimismo no se debe a un estado emocional enfermizo sino, paradójicamente, a una visión esperanzada de la persona y la sociedad.

[Via Gaceta]