Algunas respuestas sobre Iglesia y abusos sexuales

Algunas respuestas sobre Iglesia y abusos sexuales
Escrito por Paco Sánchez
29 de Marzo de 2010 a las 9:52h

En los comentarios a la entrada anterior se repiten algunas consideraciones que quizá convenga aclarar:
1. Algunos parecen considerar que la Iglesia es la principal causante de los casos de pedofilia o pederastia.
Un solo caso, en la Iglesia, es gravisimo, de ahí el comienzo de mi columna de ayer. Pero una cosa es eso y otra considerarla una fuente de “pánico moral”, como decía anteayer, escandalizada, una conocida periodista radiofónica. Por ejemplo, en Estados Unidos, según el John Jay College of Criminal justice, los sacerdotes acusados de pedofilia fueron 958 en 42 años y las condenas, 54, algo más de una al año, sobre un total de casi 110.000 sacerdotes y religiosos en el país. En ese mismo período, los profesores de educación física y entrenadores condenados por semejante delito fueron 6.000. Como es lógico, a nadie se le ha ocurrido la infamia de insultar a todos los profesores de educación física del mundo.
¿Perseguimos a la Iglesia o perseguimos el delito?
El total de casos comprobados de pederastia cometidos por sacerdotes o religiosos en todo el mundo asciende a 300 en cincuenta años, sobre un total de casi medio millón de curas en el período. Si lo que preocupa realmente es el delito, quizá debería prestarse más atención a este titular del pasado domingo en El Universo, que cifraba en 228 los  abusos a menores que se cometen cada hora en América Latina. Por hora y en su zona, no en 50 años y en el mundo. ¿De qué hablamos, entonces?
2. La iglesia oculta y protege a los criminales. Si alguien lo hace -y en algún caso ha sido así- actúa en contra de las normas de la propia Iglesia, que son muy tajantes. Los últimos documentos al respecto son el “De delictis gravioribus” (texto en latín o en italiano ), firmado por Joseph Ratzinger y el cardenal Tarcisio Bertone, en 2001, que fue escrito para actuar el motu proprio “Sacramentorum Sanctitatis tutela” (texto en latín y en italiano en una traducción no oficial) del Papa Juan Pablo II que, para evitar los encubrimientos y corruptelas locales, asigna la competencia sobre cuestiones de pedofilia a la Congregación para la Doctrina de la Fe.
La decidida actuación de Benedicto XVI, por otra parte, está dando resultados efectivos.

3. Sobre la relación entre celibato y pedofolia: El psiquiatra Manfred Lutz, uno de los más importantes expertos en el tema, explicó en una reciente entrevista que esta conexión no existe. Es más, los expertos dicen que las personas que viven la abstinencia sexual tienen menos riesgo de cometer abusos que los casados. Introvigne hace referencia a los estudios de Jerkins, quien documenta que los abusos sobre niños se han dado en mayor medida entre las diversas denominaciones protestantes, donde los pastores pueden casarse.  Los 6.000 casos de abuso que comentaba antes, por ejemplo, fueron cometidos en su mayoría por personas casadas. Por lo tanto,  no parece que exista una relación entre el celibato y la pedofilia.

También se refiere a este asunto, en términos parecidos, un editorial de The Economist:

Some add celibacy to the charge list. Those cut off from family life may not appreciate the horror parents feel about abuse. In a sex-obsessed age abstinence sounds unnatural and thus a cause of sexual deviancy. Yet a moment’s reflection shows how unfair that is. The childless care about children too. Parents are some of the worst child-abusers. And nobody has shown a statistical link between celibacy and paedophilia.

4. A nadie parece importarle la falsedad de las noticias que comento y que, por cierto, tanto The New York Times como El País han repetido. En general, el desinterés por los datos resulta manifiesto. En el caso de El País, han ido mucho más allá de lo que permiten los estándares profesionales, como explica Toni Piqué.

¿Se ha organizado una cobertura siquiera parecida para combatir la prostitución infantil en Tailandia, que esclaviza a cientos de miles de niños desde hace años? ¿Se pretende, realmente, remover la causa de semejante horror o se busca otra cosa?



Los periodistas honestos trabajamos con hechos, no con sospechas

Leído en http://paperpapers.blogspot.com/2010/03/como-dejan-publicar-esto.html

¿Basta una sospecha?

El artículo de opinión de un ex sacerdote y periodista arranca así:

Se multiplican cada día las sospechas de que el papa Benedicto XVI, ya desde años lejanos, hubiese podido participar en la penosa operación de ocultar a los sacerdotes que se habían manchado con el crimen de violación de menores, incluso de sordomudos. Si se llegara a probar dicha complicidad de quien hoy rige los destinos de la Iglesia, ello podría constituir una grave responsabilidad de la comunidad cristiana mundial con el mismo Papa.

Y a partir de aquí –una sospecha, ningún hecho– insinúa con toda la mala onda posible lo que él mismo no sabe, ni confirma, ni prueba. Toda su base es “sospechas”, “se multiplican”, “años lejanos”, “hubiese podido”, “si se llegara”, “podría constituir”… Vaya.
“Se dice, se oye, se comenta”. Con esto no tenemos ni para hacer un mal breve. No es un principio ético sino meramente técnico. Lo sabe cualquier periodista profesional –meapilas o anticlerical, da lo mismo; no es este el tema. Pero a Juan Arias y a El País les bastan unas sospechas (serán las suyas) para calumniar a Joseph Ratzinger. Lo contrario de lo que explica aquí muy bien Juan Luis Cebrián.
Los periodistas honestos trabajamos con hechos, no con suposiciones, sospechas, condicionales… Cuando se emplea el condicional… es que no se tiene trincada la información.
Para que me entiendan: ¿Qué tal si el donde dice “Benedicto XVI” y “Papa” dijera Juan Arias? Hagan la prueba poniendo su propio nombre. Verán qué bien, qué simpatía. O, ya puestos ¿por qué no poner detrás del condicional otros delitos peores? Total, si basta con la sospecha…
Ni la Inquisición condenaba con tan pocas pruebas. Quizá Roland Freisler o Andrei Vishinski… Pero, entre periodistas… ¿por qué habrán publicado eso en un diario que suele usar altos estándares profesionales y que es una referencia profesional? ¿Por incompetencia, por manía, por descuido, por vagancia, por amargura? Porque para informar, contextualizar u ofrecer una opinión documentada ya se ve que no: un simple repaso de un pasante basta para descartar la pieza. Dijera lo que dice o su contrario.
Y aquí, otro que tal baila. Llegó, juzgó, condenó. Sin datos, sin pruebas. Nada. Qué pena.
Para comparar, les propongo que lean este editorial sobre la cosa de The Economist. Y esta entrevista a John Allen [Clic>Amplía], el mejor periodista que hoy cubre el Vaticano. Profesionales.
Más sobre el periodismo de sospecha en Paper Papers 1/11/09
El País y el periodismo de sospecha en Paper Papers 1/11/09
Tiro al blanco y a la banca en Paper Papers 15/12/08

Periodismo sin sospecha en El País 1/11/02



Una agresión al Papa y a la democracia

Por su especial interés incluyo hoy en mi globo una “carta al director” firmada por Marcello Pera y publicada en “Il Corriere della Sera” el 17 de marzo pasado. Pera es Senador de la República Italiana y profesor de filosofía. No es católico; fue presidente del Senado italiano y ha escrito diversos libros sobre la identidad cristiana de Europa.

La traducción es mala. Me propongo retocarla a fondo cuando tenga un poco de tiempo. En todo caso aquí esta el texto original. Si tuviese que quedarme con una frase, elegiría ésta:

“”Esta guerra contra el cristianismo no sería tan peligrosa si los cristianos la advirtiesen.”

Una agresión al Papa y a la democracia

Estimado director:

La cuestión de los sacerdotes pedófilos u homosexuales desencadenada últimamente en Alemania tiene como objetivo al Papa. Pero se cometería un grave error si se pensase que el golpe no irá más allá, dada la enormidad temeraria de la iniciativa. Y se cometería un error aún más grave si se sostuviese que la cuestión finalmente se cerrará pronto como tantas otras similares. No es así. Está en curso una guerra. No precisamente contra la persona del Papa ya que, en este terreno, es imposible. Benedicto XVI ha sido convertido en invulnerable por su imagen, por su serenidad, su claridad, firmeza y doctrina. Basta su sonrisa mansa para desbaratar un ejército de adversarios.

No, la guerra es entre el laicismo y el cristianismo. Los laicistas saben bien que, si una mancha de fango llegase a la sotana blanca, se ensuciaría la Iglesia, y si fuera ensuciada la Iglesia lo sería también la religión cristiana. Por esto, los laicistas acompañan su campaña con preguntas del tipo «¿quién más llevará a sus hijos a la Iglesia?», o también «¿quién más mandará a sus chicos a una escuela católica?», o aún también «¿quién hará curar a sus pequeños en un hospital o una clínica católica?».

Hace pocos días una laicista ha dejado escapar la intención. Ha escrito: «La entidad de la difusión del abuso sexual de niños de parte de sacerdotes socava la misma legitimidad de la Iglesia católica como garante de la educación de los más pequeños». No importa que esta sentencia carezca de pruebas, porque se esconde cuidadosamente «la entidad de la difusión»: ¿uno por ciento de sacerdotes pedófilos?, ¿diez por ciento?, ¿todos? No importa ni siquiera que la sentencia carezca de lógica: bastaría sustituir «sacerdotes» con «maestros», o con «políticos», o con «periodistas» para «socavar la legitimidad» de la escuela pública, del parlamento o de la prensa. Lo que importa es la insinuación, incluso a costa de lo grosero del argumento: los sacerdotes son pedófilos, por tanto la Iglesia no tiene ninguna autoridad moral, por ende la educación católica es peligrosa, luego el cristianismo es un engaño y un peligro.

Esta guerra del laicismo contra el cristianismo es una batalla campal. Se debe llevar la memoria al nazismo y al comunismo para encontrar una similar.

Cambian los medios, pero el fin es el mismo: hoy como ayer, lo que es necesario es ladestrucción de la religión. Entonces Europa, pagó a esta furia destructora, el precio de la propia libertad. Es increíble que, sobre todo Alemania, mientras se golpea continuamente el pecho por el recuerdo de aquel precio que ella infligió a toda Europa, hoy, que ha vuelto a ser democrática, olvide y no comprenda que la misma democracia se perdería si se aniquilase el cristianismo.

La destrucción de la religión comportó, en ese momento, la destrucción de la razón. Hoy no comportará el triunfo de la razón laicista, sino otra barbarie. En el plano ético, es la barbarie de quien asesina a un feto porque su vida dañaría la «salud psíquica» de la madre. De quien dice que un embrión es un «grumo de células» bueno para experimentos. De quien asesina a un anciano porque no tiene más una familia que lo cuide.

De quien acelera el final de un hijo porque ya no está consciente y es incurable. De quien piensa que «progenitor A» y «progenitor B» es lo mismo que «padre» y «madre». De quien sostiene que la fe es como el coxis, un órgano que ya no participa en la evolución porque el hombre no tiene más necesidad de la cola y se mantiene erguido por sí mismo.

O también, para considerar el lado político de la guerra de los laicistas al cristianismo, la barbarie será la destrucción de Europa. Porque, abatido el cristianismo, queda el multiculturalismo, que sostiene que cada grupo tiene derecho a la propia cultura. El relativismo, que piensa que cada cultura es tan buena como cualquier otra. El pacifismo que niega que existe el mal.

Esta guerra al cristianismo no sería tan peligrosa si los cristianos la advirtiesen. En cambio, muchos de ellos participan de esa incomprensión. Son aquellos teólogos frustrados por la supremacía intelectual de Benedicto XVI. Aquellos obispos equívocos que sostienen que entrar en compromisos con la modernidad es el mejor modo de actualizar el mensaje cristiano. Aquellos cardenales en crisis de fe que comienzan a insinuar que el celibato de los sacerdotes no es un dogma y que tal vez sería mejor volver a pensarlo. Aquellos intelectuales católicos apocados que piensan que existe una «cuestión femenina» dentro de la Iglesia y un problema no resuelto entre cristianismo y sexualidad. Aquellas conferencias episcopales que equivocan en el orden del día y, mientras auspician la política de las fronteras abiertas a todos, no tienen el coraje de denunciar las agresiones que los cristianos sufren y las humillaciones que son obligados a padecer por ser todos, indiscriminadamente, llevados al banco de los acusados. O también aquellos embajadores venidos del Este, que exhiben un ministro de exteriores homosexual mientras atacan al Papa sobre cada argumento ético, o aquellos nacidos en el Oeste, que piensan que el Occidente debe ser «laico», es decir, anticristiano.

La guerra de los laicistas continuará, entre otros motivos porque un Papa como Benedicto XVI, que sonríe pero no retrocede un milímetro, la alimenta. Pero si se comprende por qué no cambia, entonces se asume la situación y no se espera el próximo golpe. Quien se limita solamente a solidarizarse con él es uno que ha entrado en el huerto de los olivos de noche y a escondidas, o quizás es uno que no ha entendido para qué está allí.

Marcello Pera

Abusos sexuales

Algunos noticias

Ratzinger ante los monstruos
El Papa invita al arrepentimiento y a la renovación
Abusos sexuales
Alemania: abusos de menores en la Iglesia y fuera
Abusos sexuales: máxima claridad y titulares engañosos
La Carta del Papa sobre los abusos y la revolución cultural de los 60
Los casos de abusos sexuales de eclesiásticos en Alemania suponen el 0,045% del total
Federico Lombardi habla en COPE de la dura carta del Papa sobre los abusos

Benedicto XVI pide ser “intrasingentes” con el pecado e “indulgentes” con las personas

Federico Lombardi: “Deben responder de sus pecados y de sus crímenes ante Dios y ante los tribunales”
Carta del Papa a Irlanda: un documento evangélico, no “táctico”
Mejor leer la carta de Benedicto XVI a los irlandeses

Ratzinger ante los monstruos

«HEMOS rechazado todo aquello que en nosotros anhelaba la bestia»: Malraux, acerca de la grandeza humana; la del animal que se sabe a un milímetro del monstruo y que combate desesperadamente consigo mismo para no serlo. Me ha retornado Malraux mientras leía el último texto de uno de los grandes intelectuales europeos actuales y uno de sus pocos sabios: Joseph Ratzinger, hoy Papa, pero igual de grande en lo teológico desde sus años profesorales a final de los cincuenta. No es necesario creer en nada, salvo en la inteligencia, para apreciar la elegancia conceptual de Benedicto XVI. Puede que sea incluso más sencillo. Continue reading

¿Miente, es analfabeto funcional, o las dos anteriores?

Leo en “Desde el Exilio” el siguiente post que reproduzco por su interés:

Acabo de llegar a casa tras cenar con unos amigos, y leo con estupor en un diario digital que nuestro ínclito presidente ha anunciado otra medida de calado para atacar la crisis económica de raíz: un plan de eficiencia energética que, aplicado en 2000 edificios públicos (1000 de la Administración central y 1000 de otras administraciones), conseguirá proporcionar a las arcas del Estado ahorros anuales de 3000 M €.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/presenta/plan/urgente/eficiencia/energetica/calcula/ahorrara/3000/millones/euros/elpepuesp/20100320elpepunac_5/Tes

Continue reading

El Papa invita al arrepentimiento y a la renovación

Benedicto XVI ha dirigido una extensa carta pastoral a los católicos de Irlanda en que afronta de nuevo los abusos de menores cometidos en escuelas y otras instituciones de la Iglesia durante décadas pasadas. El Papa subraya el grave daño causado a las víctimas y el consiguiente escándalo. Para superar la crisis señala un camino de penitencia y renovación, que incluye terminar de esclarecer los hechos por completo y reconocer el mal cometido; ofrecer reparación a las víctimas y satisfacer las exigencias de la justicia; aplicar las medidas necesarias para proteger a los menores; elevar el nivel espiritual de todos, fieles y pastores. A la vez, no deja de recordar que la misericordia de Dios perdona y renueva a los culpables arrepentidos, y cura las heridas de quienes han sufrido el mal. Seleccionamos a continuación los principales puntos de la carta. Continue reading

De gurú a payaso tres sencillos pasos

Gurú significa ‘maestro espiritual’. Por extensión, gurú se ha convertido en la palabra utilizada para designar al iniciador.

Pero al ser utilizada cotidinamente y para todo acaba vaciándose de contenido.
He aprendido de un montón de gente. He aprendido de casi todos los que me rodean, pero gurús… gurús

Estos son los tres escalones de la caída al vacío. Suele pasar que uno se presenta a sí mismo como tal. Pro el algdón no engaña.

Del respeto se pasa a la indiferencia

Después se pasa a la indignación

Por último pasa a provocar la hilaridad

Y entonces te das cuenta que hayq ue volver a los libros,  que hay volver a la relaciones humanas y que los milagros existen pero son muy. muy pocos.


Abusos sexuales

Charles Scicluna, promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Cómo actúa la Iglesia ante los abusos sexuales

Mons. Charles J. Scicluna es promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En términos más sencillos, es el “fiscal” del tribunal de la Santa Sede encargado de juzgar los delitos más graves contemplados en la ley canónica. Entre ellos están los abusos de menores cometidos por clérigos. Ante la revelación de más casos en Alemania y algunos otros países europeos, en una entrevista de Gianni Cardinali para Avvenire (13-03-2010) explica cómo responde la Congregación a tales hechos. Continue reading

Más jóvenes en EE.UU. quieren ilegalizar completamente el aborto

La juventud norteamericana está haciéndose cada vez más pro-vida y tomando posiciones más duras contra el aborto. El grupo que con mayor rapidez muestra un deseo de acabar con la (…)

La juventud norteamericana está haciéndose cada vez más pro-vida y tomando posiciones más duras contra el aborto. El grupo que con mayor rapidez muestra un deseo de acabar con la plaga del aborto es la juventud, particularmente los veinteañeros. Esta es la conclusión de la última encuesta nacional publicada por Gallup Poll hace unos días (el 12 de marzo de 2010).Según el estudio, destacan los nueve puntos de aumento (del 14% al 23%) de jóvenes entre 18 y 29 años que apoyan directamente la ilegalización absoluta del aborto “en todas las circunstancias”. Piénsese que lo de “en todas las circunstancias” significa sin excepción alguna: o sea, aborto no en su totalidad. Este cambio al terminar la primera década del siglo XXI contrasta con los años setenta del siglo XX cuando había muchos menos jóvenes norteamericanos que opinaban así. Continue reading