La reacción conservadora ya está aquí

9 diciembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

Hace apenas un año el vendaval Obama parecía que iba a llevarse por delante todo lo que encontrara a su paso, iniciando una nueva era de hegemonía progresista y convirtiendo al movimiento conservador norteamericano en un recuerdo del pasado, no totalmente desaparecido pero sí incapaz de ser una amenaza creíble.

Aunque algunos nos resistíamos a aceptar este análisis, lo cierto es que la imagen que se transmitía desde la inmensa mayoría de los medios de comunicación era ésta, para regocijo de muchos izquierdistas que por fin veían sus sueños cumplidos.

Desde entonces Obama ha obtenido triunfos (algunos con un enorme coste para los estadounidenses y de efectos duraderos), pero no puede ocultar que en muchos de los aspectos clave se encuentra estancado: desde Iraq a Guantánamo, pasando por Iraq y la reforma sanitaria, los problemas se acumulan y la magnífica retórica que llevo a Obama a la presidencia no es suficiente para resolver los problemas reales. La derrota de los candidatos demócratas en New Jersey y Virginia, en una campaña en la que el presidente se involucró personalmente, son un signo claro de que las cosas están cambiando en Estados Unidos y si aún es pronto para extraer conclusiones definitivas sí podemos afirmar que la gente ya no está dispuesta a perdonárselo todo a Obama. Y mientras tanto, la popularidad del presidente ha caído ya en la última encuesta Gallup por debajo del 50%, haciendo saltar algunas alarmas.

Pues bien, lo que me parece más interesante de todo este asunto, más allá de la cuestión del desgaste que supone el ejercicio real del poder y de los límites de una política basada exclusivamente en la retórica hueca (al menos en Estados Unidos, donde al parecer no tragan tanto como en España), es la reacción de los conservadores estadounidenses. Recordemos una vez más que hace menos de un año las huestes conservadoras estaban sumidas en lo que muchos consideraban una crisis de identidad fatal y definitiva, y sin embargo…

Sin embargo la reacción no se ha hecho esperar. Si en España, ante situaciones análogas, lo corriente es que cunda el desánimo, que se intente amoldar el discurso a lo que se supone son las nuevas ideas predominantes, que se adopte una postura de perfil, esperando que los errores del adversario hagan el trabajo que uno se ve incapaz de hacer, en Estados Unidos ha ocurrido exactamente lo contrario. En vez de amoldarse al discurso progresista, los conservadores han hecho suyo aquel adagio “marquetiniano” de, en momentos de crisis, “back to basics” y han retomado un discurso sencillo y directo de defensa de la libertad, la responsabilidad ante el intervencionismo estatal y los principios sociales tradicionales. En vez de esperar pasivamente a que el cadáver del enemigo pase por delante de la puerta, se han movilizado como hacía tiempo que no se recordaba.

Este nuevo vigor conservador lo podemos contemplar en dos nuevas iniciativas que están teniendo un impacto innegable. Por un lado, frente a la reforma sanitaria de Obama, los tea parties se han multiplicado por toda la geografía norteamericana, confluyendo finalmente en una gran manifestación en Washington que ha sorprendido incluso a sus organizadores por la masiva afluencia que ha registrado. El liderazgo de esta iniciativa ha recaído en Freedom Works, una organización cuyo lema, “Lower Taxes, Less Government, More Freedom”, no deja ninguna duda acerca de cuáles son sus credenciales. Tras el éxito de la manifestación de Washington, acaba de aparecer el documental que, siguiendo las vivencias de cinco activistas involucrados en la manifestación, explica la historia de su gestación, organización y realización. Tea Party: The Documentary Film es un modelo de cómo se puede revitalizar un movimiento, uniendo referencias al pasado, en concreto a los momentos fundacionales de Estados Unidos, con un impacto en el presente que ya se está dejando notar. No se pierdan el tráiler, vale la pena.

Una de las claves de la campaña presidencial e Obama fue la movilización a través de las redes sociales y su esfuerzo puerta a puerta, que generó una marea de votos antes indecisos o abstencionistas. Preocupados por la delantera que los demócratas habían tomado en este campo, varios líderes conservadores (entre ellos Ralph Reed, el otrora fundador de la Christian Coalition) lanzaron en mayo de este año una nueva organización, la Faith & Freedom Coalition, volcada en la movilización de la base conservadora (esta vez no sólo evangélica, el número dos de la organización, Jack St. Martin, es un católico converso). La prueba de fuego de la Faith & Freedom Coalition han sido las recientes elecciones de Virginia y New Jersey, donde han contactado directamente con 4,5 millones de votantes. Lo han hecho vía redes sociales, marketing directo, militantes puerta a puerta y llamadas pregrabadas de líderes conservadores a favor de los candidatos republicanos. Además, han desarrollado un software, llamado Voter Track, que en base a comportamientos anteriores y encuestas de opinión clasifica la tipología del potencial votante por distritos postales, lo que es de sumo valor para seleccionar adecuadamente dónde hay que concentrar esfuerzos y gasto.

La batalla política continúa muy viva en Estados Unidos y así va a continuar en los próximos años, con victorias y derrotas para cada uno de los bandos en liza, pero la noticia es que hay partido. A pesar de lo que muchos agoreros pronosticaban, los conservadores no han tirado la toalla y hacen oír con cada vez más fuerza, y mayor organización, sus ideas. Y es que la oposición puede ser un periodo magnífico para recuperar un discurso claro y coherente, limpio de adherencias extrañas, y recuperar el liderazgo social (aunque aquí en España, una vez más, esto parezca ciencia ficción).

Publicado en www.semanarioatlantico.com

El liberalismo como tradición ética

8 diciembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

En su último libro, Por qué debemos llamarnos cristianos (1), el senador italiano Marcello Pera analiza la íntima relación entre un planteamiento liberal bien entendido y los valores cristianos. También denuncia los contraproducentes resultados de una laicidad llevada al extremo de avergonzar a Europa de su propia identidad.

Una carta de Benedicto XVI precede al texto de Pera, un ensayo que parece recoger, desde Europa, el guante lanzado al Viejo Continente por George Weigel en Política sin Dios. Ya en 2004 Pera, político y profesor de Filosofía en las universidades de Catania y Pisa, había unido su firma, en un libro, a la de Joseph Ratzinger, a propósito del tema de las raíces cristianas de Europa

Conocida es la disposición de Pera a aceptar la exhortación que el Papa ha dirigido a los no creyentes, entre quienes se cuenta: seguir la vieja fórmula de Pascal y de Kant de vivir “como si Dios existiese” (velut si Deus daretur). “La tengo por una solución sabia –ha dicho Pera–, porque nos hace a todos moralmente más responsables. Si Dios existe, existen también límites morales a mis acciones, comportamientos, decisiones, proyectos, leyes”.

El defecto del actual liberalismo

En este nuevo título, Marcello Pera, nacido en 1943 y amigo cercano de Karl Popper, hace un llamamiento a poner orden en el reblandecimiento de ideas que asedia al programa liberal, confundido y desorientado entre la disolución relativista y lo políticamente correcto. Para hallar un rodrigón firme vuelve Pera sobre la necesidad de remitirse a la radicalidad cristiana de la cultura europea. Pero también se trata de conjurar los peligros absolutizadores de lo que llama la “ecuación laica”, con el riesgo de que la premisa “el Estado liberal es laico” pueda degenerar en que el Estado liberal tiene la “religión de la laicidad”, una sacralización de la política que ha descrito Emilio Gentile como un avance hacia al totalitarismo.

Según Pera, “el defecto principal del actual liberalismo ha sido el de recluirse en una dimensión sólo política y procedimental, y el de olvidar que es una tradición con específicos y densos contenidos éticos que hunde sus raíces en la historia europea, de la cual es parte esencial la historia cristiana de Europa, incluida la Reforma”. Una observación que glosa en su carta Benedicto XVI al decir que “el liberalismo, sin dejar de ser liberalismo, más bien, para ser fiel a sí mismo, puede referirse a una doctrina del bien, en particular a la cristiana, que le es familiar, ofreciendo así verdaderamente una contribución para superar la crisis”.

Falacia del multiculturalismo

También ha merecido especial comentario del Papa la forma en que Pera trata el asunto del multiculturalismo, mostrando, en palabras del pontífice, “la contradicción interna de este concepto y, por tanto, su imposibilidad política y cultural”.

El filósofo italiano repasa en efecto todos los argumentos que se esgrimen a favor del multiculturalismo, concediendo, cuando procede, la verdad de muchas de sus razones. No admite, en cambio, una valoración de la cultura que pretenda sobreponerla al individuo y consagrar la intocabilidad de rasgos que se proponen como superestructuras sociales al margen de la condición humana: “Del hecho –señala el autor– de que los individuos no puedan ser lo que son sin una cultura, no se sigue que tal cultura exista independientemente de aquel individuo, como un club en el que éste se inscribiera”.

Por eso, pues, no pueden invocarse derechos en nombre de la diferencia si esto implica desconocer valores sociales imprescindibles: “Conceder o no conceder derechos de grupo depende de la cualidad de los derechos reclamados, de su conformidad con los derechos fundamentales garantizados a los ciudadanos en la sociedad amplia”.

En la línea de lo que ha señalado Pascal Bruckner en su Tiranía de la penitencia, Pera deplora la forma en que el multiculturalismo ha hecho nacer en los europeos un “complejo de culpa”. Por lo demás, el autor hace ver que una ojeada a la integración de los inmigrantes en Europa revela que no han sido eficaces las políticas con que la mentalidad multicultural pretendía cumplir aquel propósito; antes bien, haciendo fuertes las reivindicaciones de ciertos colectivos extranjeros sobre el mantenimiento de formas de vida notablemente ajenas a las del país receptor, el dogma multiculturalista ha contribuido a la creación de guetos o enclaves en los que lo cultural agrava las ya naturalmente periféricas condiciones en las que suelen establecerse los inmigrantes (Ver “La diversidad es perfectamente asumible”, Aceprensa, 18-03-2009).

En el mismo sentido, Benedicto XVI ha reconocido al libro de Pera el acierto de explicar que “un diálogo interreligioso en el sentido estricto de la palabra no es posible, mientras que es particularmente urgente el diálogo intercultural, que profundiza en las consecuencias culturales de la decisión religiosa de fondo. Si bien sobre esta última un verdadero diálogo no es posible sin poner entre paréntesis la propia fe, es necesario afrontar en el debate público las consecuencias culturales de las decisiones religiosas de fondo”, ha escrito el Papa.

Pronunciándose en efecto por un diálogo intercultural, Pera alude a la necesidad de relacionar las religiones con la verdad y el bien que buscan y con el modo de buscarlos, de manera que pueda valorarse lo que ellas aportan al desarrollo individual y social. Trascendiendo los miedos, los tabúes y la inocua tentación de lo sincrético (habla de un “islamocristianismo” imposible), el ex presidente del Senado italiano defiende que el comparativo “mejor” vuelva a incorporarse a las reflexiones y a los juicios que nuestro tiempo no puede menos que reclamar.

Diez razones para llamarse cristianos

De modo muy concreto, Pera concentra en forma de “decálogo” las razones por las que los liberales deben admitir sus raíces cristianas. Según esto, deben hacerlo:

Si guardan memoria de que la idea de la libertad humana arraiga en el pensamiento cristiano, que confirió al hombre la dignidad de una criatura a imagen y semejanza de Dios, y que, contra la incertidumbre relativista de múltiples verdades, proclama que “la verdad os hará libres”.

Si tienen conciencia de las dificultades de su doctrina y de la crisis de sus sociedades, pues según Pera la sociedad liberal es una unidad moral y espiritual que requiere de un revestimiento doctrinal adecuado y de virtudes a propósito.

Si comprenden que el liberalismo no puede ser autosuficiente, sino que su construcción depende de una elección que, en cuanto movida por la responsabilidad y la benevolencia hacia el prójimo, es una elección de matriz cristiana.

Si quieren resolver el problema de la estabilidad social, pues la libertad individual requiere, para no transformarse en violencia y caos, un límite y un sentido del pecado o de lo no negociable que sería siempre artificial si se confiase sólo a la imposición del derecho positivo.

Si no se quiere ser etnocéntricos y reducir los derechos humanos a la condición de privilegios propios de ciertas culturas.

Si se quiere dar un fundamento conceptual y no meramente histórico y anticlerical de la separación entre Estado e Iglesia, pues Pera considera que, a pesar de las luchas por el poder temporal, el cristianismo despojó conceptualmente a la figura del césar de su condición divina y proveyó al hombre de una dignidad que procede de Dios, y que es distinta de la ciudadanía que le otorga el Estado.

Si quiere conjurar el peligro o la profecía de su autodestrucción, pues, como decía Juan Pablo II, “una democracia sin valores se convierte fácilmente en un totalitarismo visible o encubierto” (Centesimus annus, n. 46).

Si recuerdan las atrocidades sucedidas cuando Europa ha abandonado el cristianismo y se ha “hecho pagana”: Auschwitz y los gulags.

Si quieren resolver la crisis moral que vive Europa actualmente.

Si quieren conservar el orgullo de su civilización, sostenerla cuando se la pone en cuestión, promoverla cuando se enfrenta a algún obstáculo, defenderla cuando se la ataca.

Crucifijo

7 diciembre, 2009 por Fernando 1 comentario »

¿Las obras de arte aunque sea religiosas y representen a un cricificado deben ser también  quitadas de los clases ?

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

3 diciembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
endefensadeinternet

Economía de la revolución sexual

27 noviembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

George Akerlof, premio Nobel de Economía en 2001, ha estado en Madrid para presentar su nuevo libro Espíritus animales. Akerlof es uno de esos economistas que se arriesgan a analizar en términos económicos fenómenos sociales que otros ven exclusivamente bajo un prisma ideológico. Así, son célebres sus estudios realizados en 1996 y 1998, en los que concluía que la revolución sexual y la legalización del aborto habían hecho más vulnerable a la mujer y más irresponsable al hombre en cuanto a sus responsabilidades paternas.

En unas declaraciones hechas durante su visita, el economista estadounidense ha resumido así las conclusiones de aquellos estudios: “Por un lado está la liberación sexual. Por otro, el aborto. Ambos han dado a las mujeres una capacidad de decisión mucho mayor sobre la reproducción, así que en los casos de embarazos no deseados los hombres tienden a mantenerse al margen del cuidado de los hijos, porque los ven como una decisión que han tomado sus compañeras. Eso se ha traducido en una explosión de madres solteras en EE.UU. y, por tanto, en una mayor vulnerabilidad de la mujer” (El Mundo, 21-11-09) » Leer más: Economía de la revolución sexual

“La gripe económica es sólo el síntoma de otra más profunda de naturaleza social”, afirma una experta de la Universidad de Navarra

27 noviembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

Reyes Calderón propone reformas estructurales basadas en valores anticrisis como la cultura del esfuerzo, la solidaridad, la austeridad o la responsabilidad

“La gripe económica es sólo el síntoma de otra más profunda de naturaleza social
Reyes Calderón intervino en la presentación de unas jornadas sobre economía organizadas por el Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad.
Foto: Manuel Castells

“La gripe económica es sólo el síntoma y no la causa de otra gripe más profunda, de naturaleza social”, afirmó Reyes Calderón, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra. La experta destacó la necesidad de construir los cimientos en valores anticrisis como el esfuerzo, la solidaridad o la responsabilidad para salir de una crisis donde el enigma del futuro pesa especialmente. “Hemos perdido la medida de nosotros mismos y por ello, no somos capaces de medir el valor”, agregó.

Reyes Calderón intervino en la presentación de las jornadas “La economía actual ante el enigma del futuro. Revisión de la Economía Crediticia”, organizadas por el Instituto Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra. “Dejemos que la historia juzgue el tipo de interés o el exceso de liquidez. Y dediquemos nuestros esfuerzos a repensar la regulación desde el análisis de la regla, de la medida”, señaló.
» Leer más: “La gripe económica es sólo el síntoma de otra más profunda de naturaleza social”, afirma una experta de la Universidad de Navarra

Apuntes de pensamiento conservador

27 noviembre, 2009 por Fernando 1 comentario »

Russell KirkRussell Kirk (”The Conservative Mind”) encuentra una serie de derivaciones fundamentales del principio de Parménides. Todas ellas tienen óptima aplicación en el momento actual y constituyen espléndidas plataformas intelectuales para el siglo XXI que ya se inicia:

a- Creencia en que existen unas reglas naturales de inspiración divina, que en última instancia rigen la vida humana. Los problemas políticos son en no pocas ocasiones problemas éticos y morales.

b- Aprecio por la variedad y el misterio de la vida en sus múltiples alternativas en contraposición al igualitarismo absurdo de ciertos sistemas radicales.

c- Convicción de que la sociedad civilizada parte del principio de igualdad de oportunidades, pero sobre él requiere la participación, la búsqueda de la excelencia y la valoración del orden y las élites.

d- Fe en la libre iniciativa y desconfianza de las planificaciones sofisticadas (la llamada “arquitectura social”) que se introducen de forma subrepticia en la vida y trata de controlar los movimientos más íntimos del ser humano. La proyección vital necesita el programa, pero la naturaleza humana y sus manifestaciones artísticas no pueden encorsetarse en los rígidos límites de una estructura cerrada.

e- El cambio imprescindible para la adecuación de las soluciones a los problemas reales (estar en expresión de Ortega a la “altura de los tiempos”) se ejecuta habitualmente mediante la reforma, nunca con la ruptura violenta.

f- Realismo en el enfrentamiento con los problemas políticos, sociales y culturales. La realidad de las cosas es la medida para poder intentar su mejora.

¿Cuántas veces los llamados intelectuales no han seguido estos sabios consejos y se han embarcado en aventuras revolucionarias que han desembocado en catastróficos resultados que tal vez hubiesen podido ser evitados con un mínimo de reflexión y humildad?

La recuperación de la misión del intelectual es una de las grandes tareas pendientes para el siglo XXI, y ésta pasa por el esfuerzo, el realismo, la tolerancia en el error y la práctica de la excelencia, por muy incorrecto políticamente que pueda sonar a cuantos aún viven anclados en las ajadas visiones del más rancio de los “sesentayochismos”. » Leer más: Apuntes de pensamiento conservador

10 consejos para periodistas.

25 noviembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

Qué significa ser conservador

19 noviembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

Los diez principios conservadores que realizó el propio Kirk, porque en ellos puede verse una condensación del pensamiento que parte de los autores clásicos griegos y romanos.

Russell Amos Kirk parecía predestinado a convertirse en un paradigma del pensamiento conservador -en el sentido norteamericano del término- desde su nacimiento. Vio la primera luz el 19 de octubre de 1918 en Plymouth, en el seno de una familia escocesa de origen puritano.

No parece haber sido Kirk una persona de inquietudes espirituales en su juventud, aunque resulta innegable que fue criado en la mentalidad típica del puritanismo, que concede una especial relevancia a la defensa del individuo, la libertad religiosa, la ética del trabajo bien hecho, la educación o el ahorro.

Interesado por la Historia desde muy joven, se graduó en esta materia en el Michigan State College (1936-1940), obteniendo en 1941, en la Duke University de Durham, Carolina del Norte, la maestría en Artes -un equivalente un tanto lejano de nuestra la licenciatura de Letras- en la especialidad de Historia. A esas alturas, y tras pasar por el Sur de Estados Unidos, Kirk había abrazado el pensamiento libertario, que no equivale, como en Europa, al anarquismo sino a una forma de pensamiento liberal extremo que pretende reducir a su mínima expresión el Estado.

La entrada de Estados Unidos en la guerra tras el bombardeo japonés de Pearl Harbor catapultó a Kirk a un tranquilo destino en Utah, donde se sumergió en la lectura de autores como Cicerón y Marco Aurelio. Fue ese contacto con los clásicos el que llevó a Kirk a templar su libertarianismo juvenil con considerables dosis de moral. Enlazaba así de nuevo con el pensamiento puritano, que consideraba indispensable para la supervivencia de la libertad el que ésta asuma valores morales.

En 1946, tras acabar la guerra, Kirk se dedicó a trabajar en la universidad en el área de Historia y más concretamente en el Michigan State College. Lo abandonaría en 1953, al chocar con los puntos de vista de otros colegas suyos sobre los mínimos que debían conocer los alumnos de esa disciplina. El año anterior se había doctorado en Letras en la universidad escocesa de Saint Andrews.

Lo que se inició a partir de 1953 constituye una de las aventuras intelectuales más interesantes de la Historia contemporánea de los Estados Unidos. Kirk se estableció en Mecosta, una pequeña población de leñadores fundada por uno de sus antepasados puritanos. Allí convirtió el caserón de sus bisabuelos en un centro de estudios dotado de la riquísima biblioteca de Kirk y dispuesto a atender a los estudiantes que quisieran aprender, muchos de ellos procedentes de las dictaduras comunistas del Este de Europa. Ese mismo año, Kirk publicó su The Conservative Mind, que se convertiría en uno de los textos paradigmáticos de la revolución conservadora americana.

Durante los años siguientes, Kirk iría redactando una serie de obras que lo sitúan en una línea que en Europa se denomina liberal y en Estados Unidos, conservadora, y, más concretamente, en un sector en el que se defiende la libertad, se considera indispensable la aceptación de una serie de valores para conservarla y se apela a la enseñanza moral que deriva del mundo clásico y del cristianismo. Kirk -como Francis Schaeffer y otros autores- subrayó la enorme diferencia que existe entre la Revolución anglosajona, basada en los valores bíblicos de los puritanos, y la Revolución francesa, enemiga por definición del cristianismo; y además insistió en la importancia de la educación para garantizar un futuro de libertad a la sociedad. Fue precisamente esa circunstancia la que explica su sección From The Academy,que mantuvo en la National Review desde noviembre de 1955 a diciembre de 1980, y la que, más en el terreno personal, le llevó a intimar, primero, y casarse, después, con Annette Ivonne Cecile Courtemanche, una católica conservadora que, en 1981, sería designada miembro de la Comisión Nacional sobre Excelencia en la Educación por el presidente Ronald Reagan.

Kirk acabó convirtiéndose al catolicismo, aunque este paso no le impedía, en un mismo artículo -contenido en esta antología-, alabar al protestante Reagan, al ortodoxo Solzhenitsyn y al católico Juan Pablo II, señalando además que había contenido el desplome de la Iglesia católica hacia el “neoterismo o hacia cosas peores”. Quizá porque creía en la libertad y porque no encontraba que su nueva religión contradijera su pensamiento político previo, podía criticar sin ningún problema de conciencia a los obispos católicos a la vez que mostraba su admiración hacia el pensamiento del Sur de Estados Unidos, precisamente el del Bible Belt protestante. Se trataba de la misma independencia intelectual que le llevaba a sentir un apenas oculto desprecio hacia los profesores de ciencias políticas que habían escrito poco digno de ser recordado.

(…)

Kirk no era original -ni pretendía serlo-, pero sí constituyó un muy interesante paradigma que brilla con toda su luz en estas conferencias dictadas en la Heritage Foundation-que aún tiene un busto suyo a la entrada-, y que se publicaron como The Politics of Prudence (1993), o Redeeming the Time (1996), y no dejó en ningún momento de insistir en el valor de la educación para ser libre. Al respecto, hay que tener en cuenta que, aparte de los extremos ya señalados, en 1957 fundó el Modern Age -que se convertiría en una de las publicaciones periódicas más relevantes del conservadurismo cultural en Estados Unidos-, que en 1960 comenzó a dirigir The Educational Reviewer, que a él se debió también la fundación del The University Bookman y que desempeñó una notable labor como director de la colección The Library of Conservative Thought.

La implicación de Kirk con la política fue verdaderamente peculiar. Interesado en educar e instruir, se negó una y otra vez a asumir cargos políticos. Sin embargo, apoyó a políticos como Robert A. Taft, Barry M. Goldwater o Ronald Reagan, y asesoró de manera extraoficial a distintos presidentes.

Hasta aquí el hombre y su obra. Pasemos a sus principios.

Ya hemos señalado antes que Kirk queda encuadrado dentro del conservadurismo norteamericano, lo que, en Europa, encajaría dentro de un liberalismo con principios morales. En ningún lugar queda esto mejor expuesto que en la enumeración de los diez principios conservadores que realizó el propio Kirk, porque en ellos puede verse una condensación del pensamiento que parte de los autores clásicos griegos y romanos y que, a través de los puritanos, llega a los anglosajones. Un breve repaso a los mismos demostrará la veracidad de lo que afirmamos.

1. El conservador cree en la existencia de un orden moral perdurable

De acuerdo con Kirk, los hombres y las naciones están gobernados por leyes morales, y esas leyes tienen su origen en una sabiduría que es más que humana. En realidad, parten de la justicia divina. Por supuesto, enunciados semejantes los hallamos en la Biblia y, posteriormente, en las concepciones iusnaturalistas cristianas. Sin embargo, Kirk los encontró también en el pensamiento griego de Esquilo, Sófocles o Eurípides o en los escritos de Cicerón o Marco Aurelio. Existe una ley moral, es superior a todas las culturas, anterior a todas las religiones y posee un origen divino. Cuando ese principio es obviado, incluso las mejores instituciones políticas se ven neutralizadas.

2. El conservador abraza las costumbres, las convenciones y la continuidad

Para Kirk, resulta estúpido tratar a una sociedad humana como una máquina que puede ser tratada mecánicamente. El orden, la justicia y la libertad se pueden ver alterados por la brusquedad de los cambios, y éstos -cuando sean necesarios- deben ser realizados de manera gradual y razonada. El pasado es, a fin de cuentas, una gran reserva de sabiduría. De ahí que, lejos de caer en una posición adanista que vea como meta el hacer todo nuevo, Kirk señala que el conservador aprende del pasado. Ese deseo de aprovechar la sabiduría nos permite absorber el legado del mundo clásico, de la Biblia y de cualquier fluir de la Historia que nos ayude a encauzar de sabia manera los desafíos presentes. Ésa es una de las razones de la importancia de la educación.

3. Los conservadores creen en lo que podríamos llamar el principio normativo

Señala Kirk que la norma es absolutamente indispensable para la convivencia. De hecho, nuestra misma moral es un código de normas. Esas normas vienen establecidas desde tiempo inmemorial, y deberíamos atender a ellas porque forman parte de una sabiduría de la especie que supera las individuales.

4. Los conservadores se guían por el principio de la prudencia

Como dejó señalado John Randolph de Roanoke, mientras que la Providencia avanza lentamente, el Diablo siempre vuela. Por eso, como indicaron personajes tan dispares como Platón o Burke, la mayor de las virtudes del estadista es la prudencia. En lugar de buscar los logros inmediatos y el aumento de popularidad, hay que reflexionar en profundidad antes de acometer cambios, porque una reforma súbita y agresiva es tan peligrosa como una intervención quirúrgica súbita y agresiva.

5. Los conservadores atienden al principio de la diversidad

Según Kirk, cualquier intento de uniformización es un ataque contra la libertad. De hecho, las únicas formas legítimas de igualdad son la igualdad ante el Juicio Final y ante los tribunales de justicia que obran de acuerdo con la ley. Cuando se producen otros intentos de nivelación obligatoria, el resultado es el estancamiento de la sociedad.

6. Los conservadores evitan los excesos, dado su apego al principio de la imperfectibilidad

Partiendo de la lectura puritana de la Biblia y de su reflexión de la Historia, Kirk señala que el ser humano no es perfecto y, por tanto, no se puede esperar la creación de un orden político perfecto. Por ello, “aspirar a la utopía es dirigirse hacia el desastre”, y la razón es que “no hemos sido creados para la perfección”. A lo sumo, podemos aspirar a vivir en sociedades tolerablemente organizadas, justas y libres, que siempre serán mejores que las de los impulsores de utopías. A decir verdad, éstos han convertido gran parte del siglo XX en un infierno en la tierra.

7. Los conservadores están convencidos de que la propiedad y la libertad están inseparablemente conectadas

Las grandes civilizaciones se han levantado sobre la base de la propiedad privada. Precisamente por eso, el nivelamiento económico no es lo mismo que el progreso económico, incluso puede que resulte incompatible con el mismo. De nuevo, se trata de un principio propio de los puritanos recogido por el liberalismo y por pensadores conservadores posteriores como Solzhenitsyn. La propiedad privada es condición indispensable para la libertad, y todo recorte de la propiedad privada implica un recorte de la libertad. De ahí que los intentos igualitarios propios del socialismo no equivalgan a progreso.

8. Los conservadores apoyan las comunidades voluntariamente consentidas, en la misma medida en que se oponen al colectivismo involuntario

Enraizado en una sociedad civil muy activa y vital como la norteamericana, Kirk era consciente de su necesidad. Las distintas iglesias, las asociaciones de voluntarios, las entidades locales resultan indispensables para que una sociedad sea saludable. En ese sentido, los conservadores no son egoístas que se encierran en sí mismos, sino altruistas dedicados a los demás… lo que es muy distinto de un colectivismo impuesto desde arriba en el que la voluntad de cada ciudadano es sustituida por los intereses de los políticos.

9. Los conservadores entienden que es necesario poner prudente freno al poder y las pasiones humanas

El poder está lleno de peligro, por lo tanto, el buen estado es aquel en el que el poder está controlado y equilibrado, frenado por constituciones y costumbres sensatas. Kirk se hace eco en este principio concreto de uno de los grandes aportes de la Reforma del siglo XVI al pensamiento político, aporte mantenido por los puritanos y consagrado en la Constitución de los Estados Unidos y -no lo olvidemos- negado por los revolucionarios franceses y rusos. El poder tiende por su naturaleza hacia la tiranía y por ello debe ser controlado, debe ser objeto de mecanismos de equilibrio y debe ser frenado. De lo contrario, se verá gravemente amenazada la libertad de la sociedad.

10. Los conservadores inteligentes comprenden que una sociedad vigorosa requiere el reconocimiento y conciliación de lo permanente y lo mutable

En contra de lo que se suele aducir, los conservadores no se oponen a las mejoras sociales. Pero saben que el Progreso puede erosionar peligrosamente la Permanencia de una sociedad. Por ello, cualquier reforma debe llevarse a cabo con prudencia y sensatez, sopesando juiciosamente las consecuencias. El cambio es esencial e irrenunciable para el cuerpo social, pero para que sea beneficioso resulta indispensable actuar de manera prudente y gradual.

(…)

Personalmente, como editor de esta edición de Russell Kirk en español, me sentiría más que satisfecho si los lectores se formularan de corazón la pregunta con la que concluye esta antología, pregunta que hace referencia al principio paulino de la redención del tiempo y que constituye una de las tres o cuatro -no más- que dan sentido a la existencia humana. Y ahora prepárense para leer, para disfrutar y, sobre todo, para reflexionar.

NOTA: Este texto es un fragmento del prólogo de CÉSAR VIDAL al libro de RUSSELL KIRK QUÉ SIGNIFICA SER CONSERVADOR, que acaba de publicar la editorial Ciudadela.

Consejos para usar contraseñas seguras

19 noviembre, 2009 por Fernando Sin comentarios »

password_seguros

Hoy en día es complicado recordar la gran cantidad de contraseñas que necesitamos para acceder a múltiples plataformas. Centrándonos únicamente en lo que a Internet respecta, la mayoría de accesos privados utilizan el conocido sistema de usuario y contraseña para acceder. Si bien este sistema ha sido cuestionado por inseguro por algunas asociaciones como FACUA, es el más extendido. Hagamos hincapié en algunos consejos que podemos seguir para evitar robos de cuentas innecesarios.

Lo que no se debe hacer

Si bien ninguna contraseña ofrece un 100% de seguridad, empecemos por no ponerle las cosas fáciles a nuestro usurpador evitando passwords  del tipo: nuestro propio nombre, 12345, etc. Si bien puede parecer totalmente obvio, un estudio de Errata Securit revela que el 16% de las contraseñas analizadas era el nombre del usuario o el de su hijo, y otro 14% eran combinaciones numéricas simples del tipo 12345 ó 123456789.

Tampoco conviene utilizar la misma contraseña para todos los servicios web que utilicemos: el correo, banca online, las redes sociales, etc. Descubierta una, descubiertas todas. Esta es también una práctica habitual, un reciente estudio de Sophos  confirma: de 676 internautas encuestados, el 33% emplean la misma contraseña para todos sus accesos web.

Lo que sí se debe hacer

Aunque lo no recomendado anteriormente es lo más cómodo, podemos poner un poco de nuestra parte para evitar grandes disgustos. Si pensamos que poner una contraseña complicada va a ser imposible de recordarse, podemos aplicar algunos trucos:

- Utiliza las primeras letras de cada palabra de una frase fácil de recordar, por ejemplo, “1Esbsltdua”, donde recordaremos fácilmente un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña.
- Juega con los números que parecen letras: A es como 4. S es como 5. I es como 1. 0 es como O. La contraseña puede ser: M4r1p054.
- Si usas una secuencia del teclado evita las más comunes como qwertw, mejor piensa en un dibujo sencillo y tecléalo.
- Para recordarlas mejor puedes poner un elemento común en todas ellas pero cambiar el resto, por ejemplo: %52FG&correo, %52FG&banco, %52FG&facebook…
- Finalmente, evita poner información personal en las preguntas secundarias que se utilizan ante el olvido de la contraseña, mejor invéntatelo y apúntalo en un papel guardado en un lugar seguro.