Diez consejos para tener buena reputación en la red

En la red, como en el resto de la vida, mantener buena reputación resulta clave para hacer negocios. Sin embargo, muchas empresas apenas dan importancia a su imagen online. ¿Qué hay que hacer para mantener tu marca bajo control?

Según la agencia Shackleton Buzz&Press, de la reputación online dependen aspectos como la decisión de compra de clientes, la de participación de inversores, nuevo empleados y, sobre todo, la de conseguir “evangelizadores” del propio negocio. Señalando que hasta un 30% de la reputación una empresa está en la red.

Le pueden preguntar al respecto a los responsables de comunicación de la cadena de restaurantes Domino’s Pizza, cuyos trabajadores colgaron hace unos meses en YouTube un vídeo en el que varios empleados de un local de Carolina del Norte jugaban (por decirlo de alguna manera) con la comida. Esta broma de mal gusto, que fue vista por más de un millón de personas en pocos días, abrió una gran crisis de relaciones públicas en la compañía estadounidense.

La evolución de internet y sobre todo la web 2.0 han multiplicado los efectos del poder del consumidor. “Ahora todo el mundo puede opinar, positiva y negativamente con el agravante de que, por desgracia todos tendemos siempre a contar las experiencias negativas con las marcas dejando en un plano las positivas. Además, no olvidemos, que un rumor negativo se propaga con un índice diez veces mayor de viralidad que uno positivo”, añade Rodrigo Miranda, director general de Shackleton Buzz&Press.
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Lo que nadie cuenta sobre la flotilla

Flotilla a Gaza

Sobre la flotilla de barcos que se dirigen a Gaza, la Embajada de Israel en España quiere manifestar lo siguiente:

1. El objetivo de esta flotilla es exclusivamente político y propagandístico: apoyar al gobierno del grupo terrorista Hamás. De hecho, algunas de las  organizaciones participantes financian grupos terroristas islamistas radicales.

2. Su forma de actuar pone en evidencia que las razones humanitarias no son el objetivo de la operación. Esto puede apreciarse claramente por:
a. Su negativa a hacer llegar la ayuda humanitaria a través del puerto de Ashdod, a pesar de las garantías del gobierno de Israel de hacerlo llegar a la   Franja de Gaza.
b. Haber rechazado la petición de los familiares del soldado secuestrado Gilad Shalit de hacerle llegar una carta de sus padres.

3. La cantidad de ayuda humanitaria que dicen pretender hacer llegar a Gaza no llega ni a la mitad de la que semanalmente entra desde Israel a la Franja de Gaza desde hace meses.

4. Los organizadores y participantes sólo pretenden montar una operación de propaganda y no una verdadera misión de ayuda humanitaria. No es más que  una provocación al servicio de las mentiras de Hamás.

Respecto a este tema, el Portavoz de la Embajada, Lior Haiat, ha manifestado: “En Gaza no hay crisis humanitaria. En el mundo hay decenas de países con crisis humanitarias mucho más graves y no hemos visto a estos activistas llevando ayuda a estos lugares”.

Más información (en inglés):
Comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
El paso de ayuda humanitaria a Gaza desde Israel.

Departamento de Prensa de la embajada de Israel
Madrid, 28 de mayo de 2010

El Tea Party ha tocado diana. ¿Se despertará el Partido Republicano?

¿El movimiento del “Tea Party” es una fuerza de gobierno? Miles de ciudadanos de los EE.UU se lo están preguntando, lo mismo que una numerosa cohorte de columnistas y comentaristas, pero sobre todo el movimiento mismo, que aún no ha decidido qué quiere ser “de mayor”; mientras tanto la táctica de esperar amenaza con desgastarlo a pequeños sorbos, igual que se hace con la noble bebida que se ha convertido en su marca y su símbolo.

Cualquier medida apresurada, cualquier paso en falso podrían poner en peligro un futuro que aún promete ser importante.Por su parte, los dos grandes partidos tienen, respecto al “Tea Party”, de qué regodearse y, al mismo tiempo, de qué temer. La clara politización del “Tea Party Movement” podría reforzar a los republicanos y, a la inversa, debilitar a los demócratas , pero al mismo tiempo, el “Tea Party”, podría decidirse a tomar un camino propio, perjudicando entonces al Grand Old Party (Partido Republicano) y dando a los demócratas, inmersos en una profunda crisis, una ayuda valiosísima en términos de cifras electorales.

Es la eterna espada de Damocles de los llamados “terceros partidos”. En el sistema de facto bipartidista estadounidense existen los terceros partidos, desde siempre, y mucho más de lo que suele imaginarse. La gran mayoría de ellos están indirectamente o incluso a veces abiertamente vinculados a la cultura conservadora, pero, históricamente, lo más que han conseguido estos partidos ha sido influir en cierta medida sobre los partidos principales o lograr algún éxito significativo en el ámbito regional: nunca han conseguido hacerse un hueco en el escenario de la política federal.

Ahora bien, desde siempre los partidarios de los “terceros partidos” dicen, y quizás con una buena dosis de sentido común, que esto es así porque así se continúa afirmándolo: es como un perro que persigue su cola, que los “terceros partidos” no triunfarán nunca precisamente porque se repite que no triunfarán nunca; y esto porque, incluso después de las grandes manifestaciones que han organizado, los votantes, a la hora de la verdad, acaban por dar su voto a los partidos mayores o, en el peor de los casos, se refugian en el no-voto de protesta. Sin embrago, nunca se ha visto una fuerza tan popular y relevante como el movimiento del “Tea Party”: éste podría, esta vez sí, ser el momento oportuno para que un “tercer partido” aparte por fin del escenario a uno de sus “hermanos” mayores

Si fuese así, quien saldría perdiendo hoy sería el Partido Republicano, esto es, aquella fuerza política capaz de gobernar y que, cuando es necesario, se muestra conservadora, pero que olvida con bastante rapidez y, por lo tanto, vive de rentas en ausencia de otras fuerzas conservadoras organizadas y creíbles. Con gran descontento, sin embargo, de los votantes, activistas, dirigentes y simpatizantes. Si ahora el “Tea Party” decidiera recoger a las personas insatisfechas en lo que sería un intento nunca hasta ahora llevado a término, al Partido Republicano se le caería la última hoja de parra.

Es cierto: es un escenario futurible, tal vez impensable, incluso tal vez imposible. Pero los republicanos, que están dormidos en los laureles desde hace demasiado tiempo, harían bien en despertar rápidamente. El reciente gran éxito en Kentucky de Rand Paul, hijo de  Ron Paul, candidato independiente del “Tea Party” ha hecho saltar todas las alarmas. ¿Se despertarán?

Publicado en www.ildomenicale.it

Para ZP

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Mirar la economía con los ojos de Juan Pablo II

Eduardo Carrasco, economista, profesor en la Universidad Católica de Buenos Aires de Doctrina Social de la Iglesia, ha venido a España para hablar de la crisis desde un punto de vista singular, el de Juan Pablo II.

El germen de la presente crisis ya estaba en lo que Juan Pablo II vio sobre la economía mundial. Un 11 de septiembre de 1999, en un discurso a la Fundación “Centesimus Annus- Pro Pontífice” dijo que en las relaciones económicas, las transacciones financieras han superado en gran medida las reales hasta el punto de que en el ámbito de las finanzas han adquirido una autonomía propia y, a partir de ahí, eso podría terminar en una crisis de increíbles consecuencias, una explosión salvaje, donde los más pobres iban a pagar la expansión de los ricos. Nadie le hizo caso.

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‘New York Times’ apunta a Franco como causa de la piratería

Parece que Franco es el causante de tanta piratería en nuestro país. Al menos así lo expone en uno de sus artículos el prestigioso diario ‘The New York Times’. En el mismo, explica como el índice de piratería en España crece a la vez que la ‘Ley Sinde’ se tramita.

Según el diario americano, durante la dictadura, los españoles vivían reprimidos de sus libertades y el acceso a la información era limitado, por lo que el fin del franquismo y la llegada de las nuevas tecnologías ha cambiado al ciudadano español, con un importante cambio cultural y generacional.

No sólo eso, el diario afirma también que la próxima tramitación de la ‘Ley Sinde’ será la piedra angular del gobierno español para frenar el alto nivel de piratería que hay en el país. Desde el diario explican como la ‘Ley Sinde’ conseguirá cerrar de manera rápida páginas que pudieran estar infringiendo la ley.

Carta abierta de George Weigel a Hans Küng

he traducido esta carta de george weigel, donde da cuenta, aún someramente, de las barbaridades de Küng. Según he leído en otros blogs, Weigel (carta original aquí) se equivoca al decir que Ratzinger participó en el concilio. Dicen por ahí que era tan solo experto teólogo, una especie de consultante, según me pareció entender.

Estimado Sr. Kung,

Hace un decenio y medio, uno de sus colegas -uno de los más jóvenes teólogos progresistas del Vaticano II- me contaba cómo os había amablemente dedicado una advertencia al comienzo de la segunda sesión del concilio. Éste distinguido estudioso de la biblia y promotor de la reconciliación entre judíos y cristianos recordaba que, en aquellos difíciles días, acostumbraba usted conducir por los alrededores de Roma un Mercedes rojo candente descapotable, al que su amigo suponía ser un fruto del éxito que había tenido su libro “El concilio: reforma y reunión”
Tales alardes con el coche alarmaron a su colega, pareciéndole un imprudente e innecesario auto-bombo, teniendo en cuenta que algunas de sus más arrojadas opiniones, así como su talento para lo que después sería conocido como frasecitas oportunas, estaban ya haciendo levantar las cejas y las furias en la Curia romana. Por ello, así es como a mí me contaron la historia, su amigo un día le llamó aparte y le dijo a usted, utilizando un término francés que ambos entendisteis: “hans, te estás convirtiendo en demasiado evident” Continue reading

Distributismo

Sacado tal cual de la wikipedia pero me parcía intersante darle una vuelta

El distributismo, también conocido como distribucionismo, es una tercera vía económica, entre el socialismo y el capitalismo, formulada por pensadores tales como G. K. Chesterton y Hilaire Belloc para aplicar los principios de justicia social articulados por la Iglesia Católica, especialmente por el Papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum del año 1891.

De acuerdo con el distributismo, la propiedad privada sobre los medios de producción debería estar distribuída lo más ampliamente posible entre la población, en vez de estar centralizada bajo el control de unos pocos burócratas del gobierno (como en muchas formas de socialismo) o en una minoría que comanda los recursos (como en muchas formas de capitalismo). Un resumen sobre el distributismo se encuentra en una declaración de G. K. Chesterton: “Mucho capitalismo no quiere decir muchos capitalistas, sino muy pocos capitalistas.”[1] Continue reading

Estado Servil

Os aconsejo leer este texto y escuchar este audio

Escribir sobre El Estado Servil, de Hillaire Belloc, puede parecer pretencioso; se ha escrito y discutido tanto sobre él que puede parecer presuntuoso el pretender aportar algo nuevo. Es lo que tiene haberse convertido en un clásico. No obstante, intentaremos decir algo, aprovechando la perspectiva que nos da la lectura a casi un siglo de su redacción (el libro apareció en 1913, un año antes de que estallara la Primera Guerra Mundial), en la esperanza de que mueva a algún lector a confrontarse con la argumentación, siempre rigurosa, desplegada por Belloc.La tesis principal de lo que algunos han considerado el texto fundante de lo que se dio en llamar distributismo (un nombre horrible, como el propio Belloc confesaba) es que el capitalismo se encuentra en un camino sin salida debido a la concentración del capital en unas pocas manos y a la inseguridad que provoca entre las grandes masas de población meramente asalariadas. En esta situación, las posibilidades de futuro son, o bien el acceso al capital de muchísima más gente, el distributismo del que antes hablábamos, o bien el colectivismo comunista o, por último, lo que Belloc llama el Estado Servil. Desde la ventaja que nos da el transcurso del tiempo puede resultar fácil desacreditar algunos de los pronósticos que hace Belloc (por ejemplo, nuestro autor reconocía la limitación derivada de no conocerse una experiencia concreta de socialismo, algo que nosotros, menos afortunados, no podemos decir). Sin embargo, haríamos bien en analizar detenidamente lo que este libro afirma antes de descalificarlo.

En efecto, es francamente dudoso que hayamos avanzado mucho por la vía de la distribución del capital, pero Belloc ya advierte de las enormes dificultades que esa distribución comportaría y, de hecho, la cree harto improbable. El colectivismo ha fracasado, y nuestro autor también vio claro que su destino final era, en el camino de su aplicación, el generar algo diferente, precisamente el Estado Servil. De hecho, de lo que Belloc está convencido es del advenimiento del Estado Servil, que en una provocadora imagen relaciona con el estado de esclavitud, al que se asemeja y del que se diferencia solamente por los residuos de nuestra civilización cristiana que nos impiden aceptarlo abiertamente.

¿Pero estamos tan seguros de que no vivimos en algo que, al menos en algunos rasgos esenciales, se asemeja a ese Estado Servil que parecería tan lejano? De hecho la característica principal del Estado Servil es la falta de libertad política y económica a cambio de la “satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar, por debajo del cual no caerán sus miembros”. Y esto, pronostica Belloc, no se conseguirá con ímprobos esfuerzos ni violencias, sino que “los hombres estarán conformes en aceptar ese orden de cosas y seguir viviendo en él”, y más adelante Belloc pondrá en duda que los hombres educados en el ambiente de nuestro tiempo deseen realmente ser propietarios, pues el uso y la significación de la propiedad se han perdido entre nuestra generación. Uno parece estar leyendo a alguien que conociera nuestro estado del bienestar crecientemente invasivo. Cuando Belloc escribe “todo lo que el pueblo inglés puede esperar es el mejoramiento de su condición mediante regulaciones e intervenciones venidas de lo alto, pero no mediante la propiedad, no mediante la libertad” nos parece escuchar a alguien hablando del último proyecto intervencionista de la Unión Europea o de la Administración Obama.

Puede que Belloc ignorase o subestimase algunos de los mecanismos que permiten la supervivencia del capitalismo y que no viera que está en el propia dinámica e interés del mercado el no llevar al grueso de la población a unas condiciones de pobreza tal que el propio sistema colapse, o que no acertase, como señala Armando Zerolo en su inestimable prólogo, a ver la distinción entre la distribución de la tierra y la distribución de la renta, pero no por eso hay que descartar una obra repleta de potentes intuiciones y de análisis certeros. Para muestra un botón referido al papel del Estado en el mundo en que vivimos y su capacidad para generar más y más burocracia: “Así, el dinero recaudado por concepto de impuesto sucesorio a raíz de la muerte de un hacendado no muy rico, se convierte en tres kilómetros de empalizadas para los agradables jardines que tienen en sus casas un millar de nuevos funcionarios creados por la Ley contra el Alcoholismo”. ¿De verdad que Belloc escribió todo esto hace casi un siglo?